lunes, 1 de diciembre de 2025

San Daniel, el estilita.

Los estilitas eran monjes cristianos solitarios que vivían en el Medio Oriente a partir del siglo V y tenían la particularidad de transcurrir su vida de oración y penitencia sobre una plataforma colocada en la cima de una columna (stylos en griego) permaneciendo allí durante muchos años e incluso hasta la muerte.
HAGIOPEDIA: San DANIEL "Estilita". M. 493.
El estilismo es la forma anacorética más famosa del monacato sirio.

Esta especie de monacato era especialmente practicado en el oriente cristiano, sobre todo en las cercanías de Antioquía y en Siria, en la iglesia griega se mantuvo hasta después del cisma (1050) y entre los rusos hasta el siglo XV. Su institución se atribuye a Simón el Estilita.

En Siria se propagó esta forma particular del monacato cristiano, fue tenido en gran estima sobre todo entre los siglos V y X. Al principio fue tomado como una extravagancia, que algunos veían incluso como peligrosa para la seguridad de los ciudadanos. 

Gran parte de las críticas venían incluso de la misma jerarquía eclesiástica. Aun así, los estilitas sirios fueron numerosos, entre los que sobresale la imagen de Simón el Grande o el Estilista, prototipo y modelo para los monjes que siguieron esta forma de vida solitaria.

Si se exceptúa al primero y más grande de todos los estilitas, San Simeón, el más famoso de ese grupo de santos es San Daniel; quién nació en el pueblo de Bethara cerca de la ciudad de Samosata en la Mesopotamia. Su madre Marta no tuvo hijos durante mucho tiempo y en sus oraciones hizo el voto de que si llegaba a tener un hijo se lo dedicaría al Señor. Sus oraciones fueron escuchadas y Marta pronto dio a luz a un niño que permaneció sin nombre hasta que tuvo cinco años de edad. 

Los padres del niño deseaban que como el niño había nacido gracias a la benevolencia de Dios, recibiera también su nombre de Dios. Llevaron a su hijo a un monasterio ubicado en las cercanías y se acercaron al abad. El abad dio orden de que le alcanzaran uno de los libros de los oficios y lo desenrollo al azar. Encontró al profeta Daniel mencionado en él, por lo tanto el niño recibió este nombre. Sus padres preguntaron si el niño podía permanecer en el monasterio pero el higumeno no lo acepto porque era muy pequeño. A los doce años, sin decir nada a nadie, el niño abandono su hogar y se fue al monasterio. 

En una oportunidad San Simeón, el Mayor, visito el monasterio. Predijo que él también, el joven Daniel, seguiría los pasos de la proeza de morar en un pilar. 

San Daniel continuo con su vida ascética de reclusión. Cuando el lugar de una nueva hazaña le fue revelado en una visión, se retiro a un bosque de Tracia, junto con dos discípulos que levantaron un pilar sobre el cual San Daniel moro durante 33 años. 

La gente acudía en masa al pilar, los desafortunados, los enfermos y todos recibían ayuda y curación de San Daniel. 

Los emperadores bizantinos también pidieron las oraciones de este Santo ascético. 

La mas notable de las predicciones de este Santo fue sobre el gran incendio de Constantinopla. 

Referencias bibliográficas:
https://es.wikipedia.org/wiki/Estilita
http://catecismoortodoxo.blogspot.com.ar/2015/05/san-daniel-el-estilita.html
http://www.ortodoxia.com/contenido/nuestra_fe/santos_es.php?santo=409

viernes, 26 de septiembre de 2025

Cada 30 de setiembre, celebramos a San Jerónimo, Doctor de la Iglesia

San Jerónimo, tradujo la Biblia del griego y el hebreo al latín. 
Es considerado Padre de la Iglesia, uno de los cuatro grandes Padres Latinos.

Fecha de la muerte30 septiembre de 420 d. C., Belén

Él fue un gran enamorado de Cristo y puso todo su empeño en conocerle más y en imitarle mejor. De aquí sus dos grandes ideales: la Sagrada Escritura y la vida monástica. Con este anhelo entre manos, vive unos pocos años en el desierto de Calcis y, después de otras andaduras, se retira a Belén, donde funda un monasterio en el que se dedica a las alabanzas divinas, a escudriñar la Palabra de Dios y a la penitencia.

Allí acabó sus días en el año 419 0 420.
Pero su espíritu persiste en el tiempo por su fama de santidad y por sus escritos, medios de que se sirvió la Providencia para que durante el siglo XIV diversos grupos de hombres, en España y en Italia, con deseos de vida perfecta, inspirándose en la vida y enseñanzas del santo, intentaran vivir su carisma bajo distintos aspectos, dando origen a otros tantos institutos de vida consagrada.

Nos situamos, pues, en el siglo XIV español. Un siglo decadente bajo todos los aspectos, también el religioso y eclesial. Pero suenan gritos de reforma. Y aquí es donde hay que colocar los orígenes de la Orden de San Jerónimo, que es uno de los primeros frutos de esa reforma deseada. Diseminados por distintos puntos de la geografía ibérica surgen grupos de ermitaños que profesan especial devoción y tienen un gran deseo de imitar a aquel santo y docto varón.
Estos ermitaños, entre los que destacan Pedro Fernández Pecha y Fernando Yáñez de Figueroa, después de varios años de vida eremítica, consideran que sería más provechoso atarse con los vínculos de alguna regla aprobada y deciden abrazar la vida cenobítica

Gregorio XI les concede esta gracia el 18 de octubre de 1373, les otorga la Regla de san Agustín, les permite que puedan hacer constituciones propias y que se llamen hermanos o ermitaños de San Jerónimo. Desde entonces comienza la evolución por constituir en monacato regular lo que tan espontáneamente nacía al soplo del Espíritu Santo.

Ya en 1415, fecha de la unión de la Orden, pueden contarse veinticinco monasterios. Siguen las fundaciones, principalmente en el siglo XVI, hasta llegar a 48 monasterios cuando llega la revolución liberal del siglo XIX, habitados entonces por unos mil monjes, que se ven obligados a abandonar para siempre sus monasterios. La suerte de estas casas fue muy diversa: los más acabaron en ruinas, otros fueron rescatados por la Iglesia o entregados a otras órdenes religiosas, otros quedaron convertidos en cualquier cosa: fábrica de cerveza, cebadero de cerdos, fincas de recreo...Pero cuando todavía no habían transcurrido los cien años que el derecho eclesiástico señala para la prescripción canónica, gracias a las oraciones y a las ayudas de las monjas jerónimas, a las que no había afectado la exclaustración, en 1925 se obtiene de la Santa Sede un rescripto de restauración, y ésta comienza en el Monasterio de Santa María del Parral, en Segovia. Más la república de 1931 y la guerra civil de 1936-1939 y dificultades de diverso género obstaculizan la marcha, hasta que puede constituirse el gobierno general en 1969.

En la actualidad existen dos comunidades, una en Santa María del Parral y otra en San Jerónimo de Yuste (Cáceres). La Orden Jerónima es una institución monástica, de tendencia puramente contemplativa, que en soledad y silencio, en asidua oración y animosa penitencia, pretende llevar a sus monjes a la unión con Dios, consciente, por otro lado, de que cuanto más intensa sea esta unión por su propia donación en la vida monástica, tanto más espléndida se hace la vida de la Iglesia y más vigorosamente se fecunda su apostolado.

En este clima, la vida del monje jerónimo se desarrolla dedicando la mañana al trabajo, medio normal para subvenir a sus necesidades, para ayudar al hermano necesitado y para mantener el equilibrio interior. La tarde la dispone para dedicarse con asiduidad a ejercicios de vida contemplativa e intelectual: oración lectura, estudio... Y en el curso del día, santificando todas las horas, la celebración cantada de la Liturgia de las Horas -las alabanzas divinas- y la Misa Conventual, primordial ocupación del jerónimo, que orienta toda su manera de vida, sus leyes y costumbres.Por otra parte, la hospitalidad es la forma más expresiva de la caridad del monje con el prójimo.

La experiencia tiene demostrada que es una forma exquisita y eficaz de apostolado. Es gratificante observar que, en medio de un mundo que introduce inquietud y disipación en el corazón del hombre, hay quienes -creyentes o no creyentes- llaman a la puerta del monasterio con el anhelo de vivir un tiempo en la soledad monástica para buscar al menos la paz interior.
Por eso la caridad pastoral impone a la comunidad monástica una fraterna acogida a todo el que quiera compartir seriamente su vida, siempre que queden garantizados dentro del monasterio la soledad, el silencio y el orden.

Junto a los Jerónimos, surgen las Jerónimas. Todo un linaje de claras y virtuosas mujeres que siguen sus huellas, como en otro tiempo las santas Paula y Eustoquia siguen a Jerónimo. La cosa comienza en Toledo.
Un grupo de mujeres de santa vida, entre las que destacan doña María García y doña Mayor Gómez, empiezan ejercitándose en obras de humildad y caridad y, por fin, se retiran a una casa de su propiedad para consagrar sus vida a Dios en oración y penitencia. Alma de esta floración es fray Pedro Fernández Pecha que en 1374 fundaba el Monasterio de Santa María de La Sisla en las proximidades de la ciudad. Él las atiende, las orienta y les va perfilando su modo de vida en todo semejante a la recién fundada Orden de San Jerónimo.

Este primer brote dio origen al Monasterio de San Pablo de "beatas de San Jerónimo", como se las comenzó a llamar. Se mantienen con gran fama de observancia y santidad y propagan por distintos lugares de España.

En la actualidad existen 17 monasterios, la mayoría de los cuales, a pesar de sus muchos avatares a través del tiempo, perseveran desde su fundación.




Referencia  bibliográfica:
Autor: Monasterio de Santa María del Parral | Fuente: www3.planalfa.es


martes, 16 de septiembre de 2025

Monasterio de Santa Tecla • Mar Takla (Maalula • Siria • Syrie • Syria •...


Santa Tecla, fue una mártir anatólica del siglo I, venerada como santa por la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa. 
Tecla fue reverenciada como un modelo de castidad femenina por los primeros movimientos ascéticos cristianos, especialmente en Egipto, Siria y Armenia.​ Su culto estuvo muy difundido en las ciudades de Seleucia, Iconium (actual Konya) y Nicomedia. En la iglesia Ortodoxa, donde la gran difusión de los Hechos de Pablo y Tecla generó una fuerte veneración por Tecla, es considerada «protomártir entre las mujeres e igual a los apóstoles».

En su segundo viaje apostólico, hacia el año 48, San Pablo visita Iconio acompañado de Bernabé. Es una ciudad de Asia Menor que hoy forma parte de Turquía. Al entrar en la ciudad es invitado cortés y amablemente por Onesíforo a hospedarse en su casa.


Las puertas están abiertas a quien quiera escuchar el anuncio del Evangelio. A la casa van acudiendo las gentes. Pero, aparte de los que se reúnen, alguien más escucha la Palabra. Se proponen doctrinas nuevas que resultan inauditas y apasionantes como la continencia y la resurrección.

Frente a ese punto de encuentro tiene su hogar una familia noble y rica. Allí vive Tecla con sus dieciocho años. Es la hija bellísima y casadera que se embelesa con lo que le llega de la predicación del Apóstol. Su madre está inquieta y sumamente molesta porque sólo vive para escuchar lo que se está diciendo en la casa de enfrente; la ha visto como en éxtasis, ausente... ni siquiera come, día y noche está sin pestañear clavada en la ventana, no pierde detalle. Termina por comunicar a Tamiris, novio de Tecla, su preocupación. Todos los esfuerzos familiares se han aunado para hacerla desistir de su actitud y todos los razonamientos resultan vanos a la hora de intentar que la joven se olvide de lo que está escuchando. Ella ha tomado la resolución de abandonar su vida cómoda y sus planes de futuro matrimonio, sólo quiere seguir a Jesús de quien Pablo habla.

Entre los amigos primero y entre conocidos después va de boca en boca corriendo la noticia de lo que pasa a Tecla por escuchar a ese predicador acerca de un judío resucitado. La clase alta de la ciudad se conmueve hasta tomarse la resolución de acusar a Pablo a las autoridades por brujería y hechizos.

Pablo es encarcelado y Tecla, sobornando al carcelero, entra loca de alegría en la cárcel y escucha horas y horas las grandezas de Dios, sentada en el suelo junto a los hierros del preso. Pablo fue azotado cruelmente y penado con el destierro. El delicado amor de Tamiris se trueca ahora en desesperación y odio contra quien fue su amada y se prepara una hoguera donde Tecla va a ser castigada. Es salvada milagrosamente de las llamas y marcha de Iconio tras aquel hombre que inflama con el ardor de lo que predica. Ella misma va transmitiendo a todos el porqué de su modo de vivir, que es el amor.

Muy anciana ya Tecla es tragada por la tierra.
Este relato, forjado entre la verdad histórica y los entresijos de la fábula fue alimento en el amanecer del cristianismo para las primitivas comunidades cristianas
La dulce virgen doncella de Iconio, de la que no hay constancia en los escritos neotestamentarios, fue contemplada como la doctrina de Pablo personificada. Este apócrifo recorre el mundo cristiano oriental y occidental sin que se pueda acertar a establecer dónde está la historia y dónde la poesía o invención, pero en cualquier caso es paradigma de la entrega a Dios y de la fidelidad a su Palabra. 

Ya en el siglo XIV, una reliquia suya llegó de Armenia a Tarragona de la que es patrona.

Fuentes digitales: 
http://es.catholic.net/op/articulos/31969/tecla-de-iconio-santa
https://es.wikipedia.org/wiki/Tecla_de_Iconio
Actualización del artículo: 27.08.19

viernes, 5 de septiembre de 2025

Hermanos, el mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan, es fuerza de Dios.

La Iglesia Católica, muchos grupos protestantes y ortodoxos celebran la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz el 14 de septiembre, ya que ese día es el aniversario de la consagración de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén en 335. También se dice que ese día se conmemora la recuperación de la Cruz por Heraclio en el 628 de manos de los persas, que la tenían en su poder desde 614.

Lecturas Dominicales: 
Santo Evangelio según San Juan 12:28-36
Primera carta de San Pablo a los Corintios 1:18-24
Santo Evangelio según San Juan 19:6-11, 13-20, 25-28, 30

Usamos de la señal de la Cruz de dos maneras: santiguándonos y persignándonos. Santiguarse es llevar las yemas de los dedos de la mano derecha de la frente al pecho y del hombro izquierdo al derecho (los orientales invierten el movimiento horizontal: y llevan la mano del hombro derecho al izquierdo para ser como un reflejo exacto de los movimientos del sacerdote que bendice).
Al mismo tiempo que uno se santigua dice: “In nomine Patris (+), et Filli (+), et Spiritus (+) Sancti. Amen” (En el nombre del Padre (+), y del Hijo (+), y del Espíritu (+) Santo. Amén)

Hay quienes acostumbran al final besar el dedo pulgar extendido sobre el índice formando una cruz, como reverencia y devoción al signo de nuestra redención. Sin embargo, por piadosa que sea esta práctica no forma parte del acto de santiguarse. Cuando se hace la señal de la cruz tomando el agua bendita se ha de decir primero, al sumergir los dedos en la pila: "Que esta agua bendita, nos sea salvación y vida"

Santigüémonos frecuentemente: cuando comenzamos el día, al salir de casa, al pasar delante de una iglesia, en los peligros y tentaciones, al entrar y salir de la iglesia, al oír blasfemar o jurar, al bendecir la mesa, al empezar una obra importante, al pasar frente a un cementerio o encontrarse con un cortejo fúnebre como señal de respeto a las ánimas de los difuntos, al volver al hogar y al encomendar nuestro sueño a Dios.

Además de santiguarnos también nos persignamos y lo hacemos con la yema del dedo pulgar de la mano derecha, haciendo pequeñas cruces respectivamente sobre la frente, los labios y el corazón y, acto seguido, santiguándonos. Al hacerlo decimos: Per signum (+) Sancta Crucis, de inimicis (+) nostris, libera nos (+), Domine Deus noster. In nomine Patris (+), et Filli (+), et Spiritus (+) Sancti. Amen” (Por la señal (+) de la Santa Cruz, de nuestros (+) enemigos líbranos (+), Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre (+), y del Hijo (+), y del Espíritu (+) Santo. Amén)

Esta manera de hacer la señal de la cruz se emplea para empezar algún ejercicio de piedad importante, como el Via Crucis, el Santo Rosario, las Coronas de Gozos y Dolores, las Novenas, la meditación, etc. 

También cuando, al entrar en la iglesia, después de santiguarnos con el agua bendita y hacer la genuflexión ante el tabernáculo, nos arrodillamos para empezar nuestras devociones.(1)

Hacer la señal de la cruz, sea santiguándose sea persignándose, es un acto de la virtud de religión, que debemos hacer con toda devoción y decoro y no,  de cualquier manera. Muchas veces parece que algunas personas hacen una mueca o un pase mágico en lugar de evocar el signo bendito y sagrado de nuestra salvación. 

Es como si nos avergonzáramos de que nos vieran y tratáramos de disimular. No: el cristiano ha de confesar a Cristo delante de los hombres (si no quiere que Jesucristo se avergüence de él delante de Dios Padre) y, por consiguiente, debe santiguarse o persignarse de modo sobrio, pausado y sin precipitaciones. Es una elemental regla de urbanidad para con Dios. 

Si nos esmeramos en homenajear a los grandes de este mundo al saludarlos, ¡cuánto más debe ser nuestro cuidado al dirigirnos a Dios e invocar su asistencia con la señal de la Cruz! 

Que ésta sea hoy la enseñanza del gran día de la Exaltación de la Santa Cruz.

(1)  http://costumbrario.blogspot.com.ar/2009/09/14-de-septiembre-la-exaltacion-de-la.html


miércoles, 23 de julio de 2025

Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo


Mis amados hermanos, Toda buena dádiva y todo don perfecto proviene de lo alto y desciende del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de variación.  Por su propia voluntad, él nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos como primicias de sus criaturas. Stgo.1, 17-18
 
Cada 25 de julio, la Iglesia oriental recuerda a SANTIAGO Apostol. Hijo de Zebedeo, Santiago y su hermano Juan fueron llamados por Jesús mientras estaban arreglando sus redes de pescar en el lago Genesaret.

Recibieron de Cristo el nombre de: "BOANERGES", que significa  "HIJOS DEL TRUENO", por su impetuosidad. 
En los evangelios se relata que Santiago tuvo que ver con: 
El milagro de la hija de Jairo
Fue uno de los tres Apóstoles testigos de la Transfiguración
Jesús le invitó, junto con Pedro  a compartir mas de cerca Su oración en el Monte de los Olivos.

Los Hechos de los Apóstoles relatan que éstos se dispersaron por todo el mundo para llevar la Buena Nueva. Según una antigua tradición, Santiago el Mayor se fue a España. Primero a Galicia, donde estableció una comunidad cristiana, y luego a la ciudad romana de Cesar Augusto, hoy conocida como Zaragoza. La Leyenda Aurea de Jacobus de Voragine nos cuenta que las enseñanzas del Apóstol no fueron aceptadas y solo siete personas se convirtieron al Cristianismo. Estos eran conocidos como los “Siete Convertidos de Zaragoza”. Las cosas cambiaron cuando la Virgen Santísima se apareció al Apóstol en esa ciudad, aparición conocida como la Virgen del Pilar. Desde entonces la intercesión de la Virgen hizo que se abrieran extraordinariamente los corazones a la evangelización de España.1

Las investigaciones más recientes sitúan en el siglo IV, en el entorno de los Padres Capadocios, el texto más antiguo referente a la venida de uno de los Apóstoles a España.

De la misma época es un texto de san Jerónimo que afirma que el Apóstol que predicó en España fue enterrado allí. Sin embargo, estos textos  son tomados con algunos reparos por muchos de los historiadores contemporáneos; quienes prestan más fe a una hipótesis tan fantasiosa como la del enterramiento de Prisciliano... 

Con todo, es verdad que, hasta ahora, no había ninguna evidencia anterior al siglo IX sobre la tumba concreta del Apóstol Santiago. Esto es lo que ha cambiado ahora: tenemos inscripciones que evidencian un culto funerario particular a Santiago, al menos ya en el siglo II, en la cripta de la catedral compostelana. Secundariamente, esto implica que esa parte de la cripta se ha preservado mejor de lo que algunos especialistas suponían. Además, sabemos ahora que Atia Modesta, la dueña del mausoleo, era cristiana: una de las primeras cristianas de España.2



Revista Allah Mahabba. Año XVII. Julio 2017. Edición Digital

Nota: A partir de la última Edición Impresa N° 50, Año XVI de diciembre del 2016, la Revista Allah Mahabba, continuará sus ediciones bajo este formato digital.

https://carlossantostefano.blogspot.com.ar/search?q=santiago . Recuperado 25.07.17
2 http://www.abc.es/espana/galicia/abci-enrique-alarcon-siglo-rendia-culto-funerario-apostol-santiago-201610021210_noticia.html

miércoles, 16 de julio de 2025

San Elías: Celebración el 20 de Julio.

En nuestra colectividad muchos llevan el nombre del Profeta, honrando la vida y tratando de imitar sus cualidades.
En oriente varias Iglesias  se erigen en su nombre.
Para recordar presentamos a  continuación  un breve relato de su vida:
Nació en la Transjordanía más o menos, el año 900 antes de Jesucristo. Para aquel entonces ya se había dividido el pueblo elegido en dos reinos, quedando al norte Israel (capital Samaria) y al sur Judá (capital Jerusalén).

Hemos de acudir a las Sagradas Escrituras para conocer lo que le sucedió al profeta cuyo nombre habla mucho de Dios (“Mi Dios es Yahvé” significa “El” y “IA”). Allí, en concreto en 1 Re 17-19-21 y 2 Re 1-2.

Elías cumplía con su misión de profeta  que le había encomendado Dios y unge a Eliseo como su sucesor. Entonces, mientras caminaban, un carro de fuego arrebató a Elías de la tierra y lo subió al cielo.

De Elías, de su forma de ser y de su forma de comportarse, podemos extraer dos buenas conclusiones: llevó una vida contemplativa en intimidad con Dios (“Vive el Señor, en cuya   presencia yo vivo, yo estoy”, en 1 Re 17,1) y una vida apostólica en el que manifestó un celo por la gloria de Dios y la justicia divina muy dignas de tener en cuenta (“Me abraso de celo por el Señor, Dios de los ejércitos”, en 1 Re 19,10).

Podemos dirigirnos a San Elías con la siguiente oración:
Dios todopoderoso y eterno, que concediste a tu Profeta Elías, nuestro Padre, vivir en tu presencia y arder por el celo de tu gloria, concédenos buscar siempre tu rostro y ser en el mundo testigos de tu amor. Amén.
San Elías, ruega por nosotros.

Lic. Jorgelina Chale
Catequista


*Publicado en la Revista Allah Mahabba. Edición Impresa. N° 46. Año XV, agosto del 2015. Argentina


viernes, 6 de junio de 2025

Ecumenismo: tendiendo puentes, derribando muros.


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Mucho se escucha hablar sobre el ecumenismo. ¿Pero, qué es el ecumenismo?
El Decreto Conciliar sobre el Ecumenismo, Unitates Redintegratio (Concilio Vaticano II), lo define así: “Por movimiento ecuménico se entiende el conjunto de actividades y empresas que, conforme a las distintas necesidades de la Iglesia y a las circunstancias de los tiempos, se suscitan y se ordenan a favorecer la unidad de los cristianos.” Es decir, el ecumenismo es un movimiento que surge por gracia del Espíritu Santo, para restaurar la unidad de los cristianos que invocan al Dios Uno y Trino y confiesan que Jesús es el señor y Salvador.

Para esto, se deben llevar a cabo las siguientes acciones: en primer lugar, eliminar las palabras, juicios y actos que no sean conformes a la condición de los hermanos separados, o que pueden dificultar las relaciones con ellos. En segundo lugar, entablar un diálogo entre peritos y técnicos en las reuniones de las diversas Iglesias y Comunidades, celebradas en espíritu religioso, exponiendo y presentando la doctrina de su comunión y sus características, para adquirir un auténtico conocimiento y un justo aprecio  de la doctrina y de ambas comuniones; en tercer lugar, conseguir una amplia colaboración con verdadera conciencia cristiana en el orden del bien común, participando en la oración unánime, para, finalmente, examinar con fidelidad a Cristo con relación a la Iglesia y, emprender la obra de renovación y reforma.

El movimiento ecuménico tiene más de un siglo de existencia y nace como respuesta a la división de los cristianos en distintas Iglesias y Confesiones, división que contradice la voluntad de Jesucristo, empobreciendo  la obra evangelizadora. Es de total relevancia la unidad y plena comunión de los discípulos de Jesucristo, que anhela que “todos seamos uno” (Jn 17, 21-23).

De aquí, surge la necesidad de un ecumenismo espiritual. Se trata de sensibilizar al pueblo a la oración, al trabajo y al servicio para lograr la unidad de los cristianos a través de una conversión genuina del corazón, y así, promover  y realizar la unión de los cristianos, llevando una vida más pura, según el Evangelio. Por esta razón, es necesario profundizar en la oración, el conocimiento mutuo, la formación y la cooperación entre cristianos.

Cuando hablamos de unidad, el Papa Francisco nos recuerda que esta “no es el resultado de nuestros esfuerzos humanos, o el  producto  de la diplomacia eclesiástica, sino que es un don del Cielo.” Y continúa diciendo: “Desde este punto de vista, la unidad, antes que una meta, es un camino con su propia hoja de ruta y su ritmo”, y añade que “requiere paciencia, tenacidad, esfuerzo y compromiso.”
Sin embargo,  también advierte contra aquellos que no tienen una auténtica disposición a seguir ese camino, ya que la unidad sólo puede ser recibida por aquellos que deciden avanzar hacia una meta que hoy nos parece muy lejana.

Por ello, en sintonía con la Unitates Redintegratio , nos manifiesta que la cooperación, el diálogo y la oración conjunta es el vínculo que puede unir a todos los cristianos, porque son signos de un real ecumenismo.

Todas las diferencias teológicas y eclesiológicas que ha dividido a los cristianos se superarán a lo largo de este caminar. No sabemos cómo ni cuándo, pero sucederá según el Espíritu Santo nos quiera sugerir por el bien de la Iglesia.

Finalmente, el Papa aclara que la “unidad nos es uniformidad”, es decir, no se trata de suprimir la diversidad de tradiciones teológicas, litúrgicas, espirituales y canónicas, sino de respetarla, superar las diferencias para poder hacer posible la unidad que Dios nos pide. 
“La comunidad cristiana, con su pluralidad, está llamada no a competir, sino a colaborar.”


María José Molina
Catequista
Catedral Exarcal, Córdoba.

jueves, 29 de mayo de 2025

La Ascension del Señor Jesus (CBB)

Delicadamente explicada por el Padre Sami Bou Chalhoub s.m. el Icono de la Ascensión del Señor Jesús, 40 días después de su Gloriosa Resurrección!!!



viernes, 9 de mayo de 2025

Domingo del Paralítico de Betseda


Lecturas
EPÍSTOLA
Hechos de los Apóstoles 9, 32-42
EVANGELIO
Santo Evangelio según San Juan 5, 1-15
Betesda, según un diccionario bíblico puede significar "casa de las olivas (del manantial)", "casa de la gracia (misericordia)" ó "casa del derramamiento" 


Obras de caridad hacia los más necesitados: Un testimonio histórico....
     El Hospital clínico de las Hermanas de la Caridad1 o bien el Hospital clínico central (en croata: Klinički bolnički centar Sestre milosrdnice) localizado en Zagreb, Croacia, es uno de los hospitales más antiguos en el sureste de Europa. 
El hospital se estableció en 1846, por iniciativa del cardenal Juraj Haulik, el arzobispo católico de Zagreb. Fue gestionado por las Hermanas de la Caridad desde 1894 hasta 1948. 
Las hermanas controlaron el hospital hasta la confiscación luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando fue nacionalizada por el gobierno comunista (en 1948) y recibió el nombre de Hospital Dr. Mladen Stojanovic. El nombre original fue devuelto en 1992, pero el gobierno retuvo la propiedad.(1)
 
La Hermandad de la Santa Caridad remonta sus orígenes hasta la Edad Media, puesto que se tiene constancia de su existencia desde mediados del siglo XV, momento en que debió fundarse con fines humanitarios.
 
Las Hijas de la Caridad han llevado la organización de los Hospitales y la atención a los enfermos desde mediados del siglo XVII hasta finales del siglo XX y están en otras muchas formas de presencia en nuestros días. Con sus tocas blancas han sido presencia y símbolo de la caridad de la Iglesia en el mundo Sanitario y ha sido Picasso en su cuadro emblemático "Ciencia y Caridad" quien ha inmortalizado en dicho documento histórico, lo que han sido las Hijas de la Caridad en la beneficencia.(2)

(1)http://es.wikipedia.org/wiki/Hospital_cl%C3%ADnico_de_las_Hermanas_de_la_Caridad
(2)Hernández Martín F. (2006) Las hijas de la caridad. Revista Cultura de los cuidados. Año 10 N° 20
*   http://www.wikicristiano.org/diccionario-biblico/1138/betesda/



viernes, 25 de abril de 2025

Carta Encíclica Laudato Si:

El cuidado de nuestra casa común, don de Dios, una tarea de todos.

El título de esta encíclica está inspirado en la hermosa oración “El cántico de las creaturas” de San   Francisco de Asís, patrono de la   Ecología,  el cual nos recuerda que nuestra casa común «es también    como una hermana con la que compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge  entre sus brazos» (n. 1).
El Santo Padre nos propone una    mirada profunda sobre las diferentes realidades en donde hoy la humanidad está inmersa. Nos invita a descubrir nuestro rol dentro de la Creación, nuestro deber con la       naturaleza y el Creador (64).
Está de más decir que Laudato Si no se reduce solamente a la problemática ambiental y ecológica como algunos medios de comunicación han  intentado indicar,  sino que también tiene una naturaleza magisterial, pastoral y espiritual. Por ello, es  importante situarla en el contexto de la realidad de la fe.
 
Tampoco es la primera vez que la Iglesia se expresa con honda preocupación sobre la Ecología,    aspecto que se relaciona  intrínsecamente con la Doctrina  Social de la Iglesia porque refiere a los grandes desafíos socio - culturales,  políticos -económicos y   religiosos - antropológicos.
Aunque la nueva perspectiva es la visión de una ecología integral como paradigma capaz de articular las relaciones de la persona con Dios, consigo misma,  con los demás y con la Creación,  que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales”, vinculadas con la situación ambiental, donde ciencia y religión puedan entablar un diálogo “intenso y productivo para ambas”.

El Papa nos invita a detenernos a pensar en los desafíos de la problemática del medio ambiente. Es una interpelación seria de la realidad sobre el cambio climático,  sobre el agotamiento de los recursos naturales y su relación con las guerras para nuevas guerras, disfrazadas detrás de nobles reivindicaciones.
La guerra siempre produce daños graves al   medio ambiente: “57. Es previsible que, ante el agotamiento de algunos recursos, se vaya creando un escenario favorable para nuevas   guerras disfrazadas detrás de nobles reivindicaciones.
La guerra siempre produce daños  graves al medio ambiente y a la riqueza cultural de las poblaciones, y los riesgos se agigantan cuando se piensa en las armas nucleares y en las armas biológicas.” De cómo el deterioro del ambiente y de la  sociedad inciden directamente sobre los sectores más vulnerables: “49.
Quisiera advertir que no suele haber conciencia clara de los problemas que afectan particularmente a los excluidos. Ellos son la mayor parte del planeta, miles de millones de   personas.
Hoy están presentes en los debates políticos y económicos internacionales, pero frecuentemente parece que sus problemas se plantean como un apéndice, como una  cuestión que se añade casi por      obligación o de manera periférica, si es que no se los considera un mero daño colateral.
De hecho, a la hora de la actuación concreta, quedan  frecuentemente en el último lugar.”
Los ejes temáticos en lo que está compuesto este documento le dan fuerte consistencia al mismo. 

Ellos son:
ü relación entre los pobres y fragilidad del planeta;
ü crítica al paradigma tecnocrático y las formas de poder que   derivan de este;         
ü invitación a buscar nuevas formas de entender la economía y el   progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología,
ü la  necesidad de debates sinceros y honestos,
ü la grave responsabilidad de la  política internacional y local,
ü la cultura del descarte y
ü la propuesta de un nuevo estilo de vida.» (n.16).

La Creación:
proyecto del amor de Dios.
Francisco nos recuerda que la Creación es don de Dios, regalo amoroso del Padre quien pone al hombre como custodio de la  Creación, con la misión y tarea de cuidar, conservar y renovar la casa  común, nuestro planeta, prestando especial  atención a los pobres quienes son los más       perjudicados por las  consecuencias de los daños ambientales.

Asimismo nos deja esta pregunta:
 “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos suceden, a los niños que están creciendo? (n.160).
Esto nos lleva a reflexionar sobre el sentido de la existencia y el valor de la vida social, y de no hacerlo así, nuestras preocupaciones ecológicas no obtendrán resultados concretos.
Debemos pensar y estar conscientes de que la tierra es herencia común, cuyos frutos deben beneficiar y abastecer a todos por medio de la equidad (Gaudium et Spes, 69).
Recordemos que Dios creó al hombre para vivir en comunidad y en comunión.
Somos administradores de su obra creadora.
Por último, el Papa nos invita a  escuchar los gemidos de esta tierra “maltratada y saqueada” junto con el clamor de los descartados de la  sociedad.
Nos llama a una “conversión ecológica”, expresión de San Juan Pablo II, a un “cambio de rumbo” para asumir la urgencia del desafío ante el cuidado de la Creación con un sentido esperanzador ya que el ser humano es “capaz de superarse, volver a elegir el bien y regenerarse”.*

Nota: La sinopsis de la Encíclica fue elaborada por la Catequista María José Molina. Catedral San Jorge, Córdoba.
*Publicado por  la Revista Allah Mahabba. Edición Impresa. N° 46. Año XV, agosto del 2015. Argentina
 

miércoles, 23 de abril de 2025

La Santidad: vivamos este compromiso en la figura de San Jorge

Al acercarse el mes de abril, los que formamos parte de la comunidad de la parroquia Católica San Jorge, no podemos dejar de recordar la hermosa figura y ejemplo de santidad que representa nuestro Patrono. Nacido en Lud, Palestina, en el siglo III miembro de una familia fervorosamente cristiana, tuvo una infancia feliz y fue formado en los valores de Cristo.
Resultado de imagen para La Santidad: San Jorge Al morir sus padres, donó todos sus bienes a los pobres y decidió formar parte de la guardia imperial. Como soldado romano, obtuvo muchos reconocimientos militares, hecho que despertó la admiración del emperador Diocleciano, cruel perseguidor de los cristianos.
Como el fuego del Espíritu Santo ardía en el corazón de Jorge, elevó una queja personalmente al emperador, en contra de esta brutal persecución, lo cual lo enfureció. Y fue así, como Jorge subió al cadalso el 23 de abril del año 303, luego de haber soportado torturas y flagelación, martirio que sufrió acompañado de la Gracia de Dios en todo momento, lo que le dio fuerza suficiente para no flaquear y seguir firme en su Fe.
Los pintores lo representan como un jinete que pisa a un dragón y lo atraviesa con su lanza y así salva a la hija del rey que lo contempla asustada.
El caballo blanco significa la gracia de Dios, el dragón: el mal, y la hija del rey: la Iglesia. Tan emblemática es su imagen que, la literatura inglesa, la toma para simbolizar el bien triunfando sobre el mal.
Mil setecientos años después, en el tercer milenio de la era cristiana, nosotros, miembros de la Santa Madre Iglesia, también estamos llamados como Jorge, a la santidad.
Quizás no tendremos que pasar por martirio, ni tampoco pensar que ser “santo” es un ideal inalcanzable , ya que desde el bautismo aceptamos este compromiso movidos por el amor a Jesús, María y el Evangelio.
Ser santo es aceptar la cruz de todos los días. Irradiar nuestra fe en los ámbitos donde nos desarrollamos: trabajo, familia. Dar testimonio, elegir el camino angosto renunciando a nosotros mismos y pensando en el hermano. Ser cristiano es un trabajo de todos los días.
Sigamos el ejemplo de Jorge siendo fieles a Jesús con nuestros amigos, familiares, compañeros de trabajo y hasta con nuestros enemigos.
Colaboremos en la construcción del Reino transmitiendo los valores del Evangelio con nuestro ejemplo de vida, renovando el compromiso de ser santos a diario. Nada hay más hermoso que atravesar esta experiencia de Dios.

Silvina Possenti Farah
                                Catequista              
   
Revista Allah Mahabba. Año III, Número 7. Año 2001. Edición Impresa.

domingo, 20 de abril de 2025

Entrega de Panes en la Misa del Hayme

En la Santa Misa de Resurrección (Pascuas) se entregan panes que tienen un sello. Ese sello con el cual están marcados los panes que se obsequian en la misa de resurrección representa  el Cordero de Dios, escrito en letras griegas.
La repartición de los panes bendecidos es porque la misa del HAYME (madrugada de resurrección en árabe) suele durar  desde  la  noche  del  sábado hasta la madrugada del domingo, y  en  este  sentido  el  pan  es  “..alimento  que  fortalece el corazón del hombre” (salmo 104:15).

Este pan bendito manifiesta la presencia del Señor y a Cristo resucitado entre nosotros.[1]


Cristo Resucitó de entre los muertos,
pisoteando la muerte con su muerte,
y otorgando la vida a los que yacían en los sepulcros.

Cuando descendiste al Sepulcro, oh Inmortal,
destruiste el poder del hades; y al resucitar vencedor,
oh Cristo Dios, dijiste a las mujeres Mirróforas: “¡Regocíjense!”
 y a tus discípulos otorgaste la paz,  
¡Oh Tú que concedes a los caídos la resurrección!

"¡Eres muy grande, oh Señor, mi Dios, vestido de gloria y majestad," 

Salmos, 104 - Bíblia Católica Online



[1] Habelrih G. (2014) En diálogo con Monseñor Ibrahim. Revista Allah Mahabba N° 43, Rosario, pag.13

sábado, 12 de abril de 2025

Sábado de Lázaro

 Sabado de Lazaro (CBB) - YouTube

Habiendo llegado al final de la Gran Cuaresma del ayuno, la Iglesia nos propone la contemplación del misterio de la resurrección de Lázaro. Este aniversario, junto con la entrada a Jerusalén, que se conmemora mañana, tiene un carácter alegre que difiere del anterior camino de Cuaresma y de los sucesos posteriores de la Pasión. 

Esta semana será central porque se nos manifiesta el último gran milagro de Jesús. Jesús comienza su viaje hacia Betania, cuando se entera que su amigo ha muerto. El centro de atención es Lázaro, su enfermedad, su muerte y el dolor de sus allegados, y la compasión que siente Cristo ante estos acontecimientos. 

El nombre de Lázaro significa “Dios es nuestro auxilio”.El amor por cada hombre que sufre, muere y el cariño a sus seres queridos que sienten la pérdida. El relato del Evangelio de Juan sitúa la resurrección de Lázaro unos días antes de la Pasión del Señor. 

 Jesús fue invitado a ir a Betania porque su amigo Lázaro estaba gravemente enfermo, pero en lugar de apresurarse, retrasó su partida, tanto que llegó a Betania cuatro días después de la muerte de Lázaro. El significado de su demora está bien explicado en el pasaje evangélico que se lee en la liturgia: "Esta enfermedad no es para la muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella".  

De hecho, el Señor transformará el evento natural de la muerte de Lázaro en una epifanía de su poder misericordioso.A su llegada a Betania, Jesús encontró a las hermanas de Lázaro, Marta y María, de luto por la muerte de su hermano. Al relatar este hecho, San Juan destaca la actitud diferente de las dos mujeres ante el Señor y, aunque ambas le reprochan su demora, Marta destaca su confianza: "[...] Pero incluso ahora sé que todo lo que le pidas a Dios, él te lo concederá », mientras que el dolor de María, que provocará la emoción del mismo Jesús.Jesús preguntó dónde estaba el lugar del entierro y, yendo al lugar, ordenó que se quitara la piedra que cerraba el sepulcro.  

Este pedido generó asombro y malentendidos, tanto que Marta, para resaltar el absurdo, subrayó que Lázaro llevaba cuatro días allí y ahora apestaba. Pero la insistencia de Jesús convenció a los presentes de actuar según su palabra. Jesús, levantando los ojos al cielo, oró y agradeció al Padre por lo que estaba por venir y con voz firme invitó a Lázaro a salir del sepulcro. La inusual escena que se les apareció a los muchos que se habían apresurado en esos días para ayudar a las hermanas de luto, se volvió aún más incomprensible cuando vieron a Lázaro salir de la tumba con todas sus vendas funerarias. 

El Milagro de Betania revela las dos naturalezas de Cristo, el Dios-Hombre. Cristo llora por Lázaro y en esto muestra toda la plenitud de su humanidad, lo que implica dolor genuino por la muerte de un querido amigo; pero luego también manifiesta su naturaleza divina, al resucitar a Lázaro de entre los muertos, aunque su cuerpo ya ha comenzado a descomponerse y a apestar. Esta doble plenitud de la divinidad del Señor y de su humanidad debe tenerse en cuenta en la Semana Grande y Santa, especialmente el viernes, cuando una verdadera agonía humana, tanto física como mental, se manifestará en la Cruz: el sufrimiento humano de Dios.

Liturgia: Sábado de Lázaro, de la Tradición Bizantina 

Sábado de Lázaro