martes, 13 de octubre de 2026

Reseña histórica de la Parroquia Católica Melquita San Jorge de Rosario

Antecedentes de la fundación
Los cristianos melquitas de origen sirio radicados en la ciudad de Rosario comenzaron a reunirse en 1923 con el propósito de celebrar la liturgia según el rito bizantino. En un primer momento, las celebraciones religiosas se realizaban de manera comunitaria en casas de familia.
Hacia 1934, conformaron una asociación denominada «Los Hijos de Alepo» y, con el tiempo, lograron consolidar un espacio propio. El templo actual, ubicado en la calle Moreno 1020, fue inaugurado en 1949.
La atención pastoral de la comunidad estuvo inicialmente a cargo del Padre Atach, sacerdote oriundo de Alepo, quien comenzó a asistirla en 1929. Permaneció en Rosario durante aproximadamente tres años, hasta que fue nombrado obispo en Siria. Posteriormente, el Patriarcado envió al padre Jorge Yambart, también oriundo de Alepo, quien ejerció su ministerio en la comunidad durante varios años.
Tras el regreso del padre Yambart a Siria, la iglesia permaneció sin un sacerdote a cargo durante un breve período. Posteriormente, Monseñor Tutunyi, obispo de Homs, Hama y Yabrud, residió en Rosario durante algo más de un año.
En 1949, por disposición del Patriarca Máximo IV Sayegh, fue designado el Padre Atanasio Farah, M.S.P., para prestar servicio en la comunidad de Córdoba. En 1955, fue trasladado a la ciudad de Rosario, donde desempeñó su labor pastoral durante varias décadas.
Durante esos años, se conformaron distintas comisiones y grupos integrados por varones, mujeres y jóvenes, que colaboraron con las actividades parroquiales y contribuyeron a mantener vivas las costumbres y tradiciones heredadas de sus antepasados.
A fines de 1979, a solicitud del Padre Farah, se incorporó el Padre Ibrahim Salaméh, M.S.P., quien continuó su servicio pastoral hasta 2013. Durante décadas, guió a la comunidad católica melquita y desempeñó un papel fundamental en el mantenimiento de la parroquia como centro espiritual y cultural de la colectividad sirio-libanesa. Cabe destacar que siguiendo la misma línea de su predecesor,  el P.Ibrahim, además de celebrar dos misas dominicales,  agregaba una misa más a las 10.30 hs. en idioma árabe, desde el año 1980 hasta el año 2020 generando así mayor cercanía con los fieles.
El 15 de agosto de 2013, el papa Francisco lo nombró obispo titular de Palmyra  y lo designó para el Exarcado Apostólico Melquita de Argentina. El 28 de septiembre del mismo año, el patriarca greco-católico melquita de Antioquía, Gregorio III Laham, B.S., le confirió la ordenación episcopal. Fueron sus co-consagradores el arzobispo de Beirut y Biblos, Cyril Salim Bustros, M.S.P., y el arzobispo de Baalbek, Elías Rahal, M.S.P. El Papa Francisco aceptó su renuncia por razones de edad el 24 de enero de 2023.
En 2026, arribó a la comunidad el Padre Elías Dirani, M.S.P., quien se desempeña actualmente como ayudante y colaborador del obispo emérito Mons. Ibrahim Salaméh.



Actividades parroquiales
Liga de Madres

La Liga de Madres se constituyó en 1960, impulsada por el Padre Atanasio Farah, sacerdote de la congregación paulista que acompañó pastoralmente a la comunidad rosarina entre 1955 y 1981. Desde sus comienzos, su labor estuvo orientada a colaborar con el sostenimiento de la parroquia y a preservar sus tradiciones religiosas y culturales.
La Liga de Madres desempeñó un papel destacado en la vida comunitaria. Muchas de sus integrantes eran hijas o esposas de inmigrantes sirios oriundos de Alepo, ciudad ubicada en el norte de la actual República Árabe Siria.
En sus primeros años, sus integrantes se dedicaron especialmente a las actividades vinculadas con la construcción del nuevo templo.
Con el paso del tiempo, se amplió su labor hacia la acción caritativa, mediante donaciones a las maternidades públicas de Rosario.
Esta tarea se complementó con el trabajo de las «Damas del Costurero», un grupo integrado por antiguas damas de la Liga y otras señoras, algunas de ellas sin ascendencia árabe, que colaboraban en la confección y reparación de prendas.
Entre las actividades organizadas se destacaron los té-desfiles y los almuerzos, que convocaban a numerosas familias de la colectividad árabe de Rosario.
También se desarrollaron un taller de teatro, y un jardín de infantes que funcionó hasta fines de la década de 1990.
Comisión de Varones
La Comisión de Varones participa en la vida parroquial mediante su colaboración en las actividades comunitarias y en las tareas necesarias para el sostenimiento de la parroquia. Su labor contribuye al funcionamiento de la parroquia y al acompañamiento de las iniciativas pastorales, en coordinación con los demás grupos.
Servicio de acólitos
El servicio de acólitos está integrado por laicos varones que asisten al sacerdote durante las celebraciones litúrgicas. Su función consiste en colaborar en el servicio del altar y contribuir al desarrollo ordenado de los ritos, de acuerdo con la tradición litúrgica bizantina.
Catequesis
La catequesis constituye un espacio de formación cristiana destinado a transmitir la fe y acompañar el crecimiento espiritual de niños y jóvenes. En la parroquia se desarrollan grupos de preparación para la Primera Comunión y la Confirmación, orientados a profundizar el conocimiento de la fe católica, la vida sacramental y la participación en la comunidad eclesial.
Revista Allah Mahabba
La revista Allah Mahabba tuvo su primera edición en 1999, como parte de la labor evangelizadora de la parroquia. Hasta 2014, se publicó exclusivamente en formato impreso.
Con motivo de la asunción del Padre Ibrahim Salaméh como obispo de Palmira y exarca apostólico para los grecomelquitas de Argentina, la publicación pasó al formato digital. Este cambio amplió sus posibilidades de difusión y facilitó el acercamiento a la comunidad árabe y a sus descendientes radicados en el país. En el año 2016, fue declarada de Interés Municipal por el Concejo Municipal de Rosario. La revista tuvo como propósito difundir la riqueza espiritual y litúrgica del rito bizantino y dar a conocer la tradición de los Santos Padres, que constituye una parte fundamental del patrimonio de fe de la Iglesia.
En el año 2016, el Concejo Municipal de Rosario y en el año 2017, el Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba otorgaron a Monseñor Ibrahim Salaméh M.S.P. “Diploma de Honor” bajo los decretos N° 47814 del año 2016 y N°1195 del año 2017, destacando su labor pastoral, estimulando el intercambio e integración cultural entre fieles cristianos procedentes de la comunidad árabe.
Actividades caritativas
La parroquia desarrolla actividades solidarias mediante la recolección de alimentos, ropa y otros elementos destinados a distintas instituciones. Estas iniciativas expresan el compromiso de la comunidad con las necesidades de los demás y forman parte de su labor pastoral y social.
Taller «Sol de Oriente»
El taller «Sol de Oriente» es un espacio semanal de oración y reflexión a la luz de la Palabra de Dios. Está a cargo de un grupo de damas y cuenta con el acompañamiento de Monseñor Ibrahim Salaméh, obispo emérito.
Sus encuentros están orientados a la lectura y reflexión de las Sagradas Escrituras, la oración compartida y el fortalecimiento de la vida espiritual de sus participantes.


Monseñor Ibrahim Salaméh

Obispo Emérito del Exarcado

Greco Melquita Católico en Argentina




lunes, 28 de septiembre de 2026

Cada 30 de setiembre, celebramos a San Jerónimo, Doctor de la Iglesia

San Jerónimo, tradujo la Biblia del griego y el hebreo al latín. 
Es considerado Padre de la Iglesia, uno de los cuatro grandes Padres Latinos.

Fecha de la muerte: 30 septiembre de 420 d. C., Belén

Él fue un gran enamorado de Cristo y puso todo su empeño en conocerle más y en imitarle mejor. De aquí sus dos grandes ideales: la Sagrada Escritura y la vida monástica. Con este anhelo entre manos, vive unos pocos años en el desierto de Calcis y, después de otras andaduras, se retira a Belén, donde funda un monasterio en el que se dedica a las alabanzas divinas, a escudriñar la Palabra de Dios y a la penitencia.

Allí acabó sus días en el año 419 0 420.
Pero su espíritu persiste en el tiempo por su fama de santidad y por sus escritos, medios de que se sirvió la Providencia para que durante el siglo XIV diversos grupos de hombres, en España y en Italia, con deseos de vida perfecta, inspirándose en la vida y enseñanzas del santo, intentaran vivir su carisma bajo distintos aspectos, dando origen a otros tantos institutos de vida consagrada.

Nos situamos, pues, en el siglo XIV español. Un siglo decadente bajo todos los aspectos, también el religioso y eclesial. Pero suenan gritos de reforma. Y aquí es donde hay que colocar los orígenes de la Orden de San Jerónimo, que es uno de los primeros frutos de esa reforma deseada. Diseminados por distintos puntos de la geografía ibérica surgen grupos de ermitaños que profesan especial devoción y tienen un gran deseo de imitar a aquel santo y docto varón.
Estos ermitaños, entre los que destacan Pedro Fernández Pecha y Fernando Yáñez de Figueroa, después de varios años de vida eremítica, consideran que sería más provechoso atarse con los vínculos de alguna regla aprobada y deciden abrazar la vida cenobítica. 

Gregorio XI les concede esta gracia el 18 de octubre de 1373, les otorga la Regla de san Agustín, les permite que puedan hacer constituciones propias y que se llamen hermanos o ermitaños de San Jerónimo. Desde entonces comienza la evolución por constituir en monacato regular lo que tan espontáneamente nacía al soplo del Espíritu Santo.

Ya en 1415, fecha de la unión de la Orden, pueden contarse veinticinco monasterios. Siguen las fundaciones, principalmente en el siglo XVI, hasta llegar a 48 monasterios cuando llega la revolución liberal del siglo XIX, habitados entonces por unos mil monjes, que se ven obligados a abandonar para siempre sus monasterios. La suerte de estas casas fue muy diversa: los más acabaron en ruinas, otros fueron rescatados por la Iglesia o entregados a otras órdenes religiosas, otros quedaron convertidos en cualquier cosa: fábrica de cerveza, cebadero de cerdos, fincas de recreo...Pero cuando todavía no habían transcurrido los cien años que el derecho eclesiástico señala para la prescripción canónica, gracias a las oraciones y a las ayudas de las monjas jerónimas, a las que no había afectado la exclaustración, en 1925 se obtiene de la Santa Sede un rescripto de restauración, y ésta comienza en el Monasterio de Santa María del Parral, en Segovia. Más la república de 1931 y la guerra civil de 1936-1939 y dificultades de diverso género obstaculizan la marcha, hasta que puede constituirse el gobierno general en 1969.

En la actualidad existen dos comunidades, una en Santa María del Parral y otra en San Jerónimo de Yuste (Cáceres). La Orden Jerónima es una institución monástica, de tendencia puramente contemplativa, que en soledad y silencio, en asidua oración y animosa penitencia, pretende llevar a sus monjes a la unión con Dios, consciente, por otro lado, de que cuanto más intensa sea esta unión por su propia donación en la vida monástica, tanto más espléndida se hace la vida de la Iglesia y más vigorosamente se fecunda su apostolado.

En este clima, la vida del monje jerónimo se desarrolla dedicando la mañana al trabajo, medio normal para subvenir a sus necesidades, para ayudar al hermano necesitado y para mantener el equilibrio interior. La tarde la dispone para dedicarse con asiduidad a ejercicios de vida contemplativa e intelectual: oración lectura, estudio... Y en el curso del día, santificando todas las horas, la celebración cantada de la Liturgia de las Horas -las alabanzas divinas- y la Misa Conventual, primordial ocupación del jerónimo, que orienta toda su manera de vida, sus leyes y costumbres.Por otra parte, la hospitalidad es la forma más expresiva de la caridad del monje con el prójimo.

La experiencia tiene demostrada que es una forma exquisita y eficaz de apostolado. Es gratificante observar que, en medio de un mundo que introduce inquietud y disipación en el corazón del hombre, hay quienes -creyentes o no creyentes- llaman a la puerta del monasterio con el anhelo de vivir un tiempo en la soledad monástica para buscar al menos la paz interior.
Por eso la caridad pastoral impone a la comunidad monástica una fraterna acogida a todo el que quiera compartir seriamente su vida, siempre que queden garantizados dentro del monasterio la soledad, el silencio y el orden.

Junto a los Jerónimos, surgen las Jerónimas. Todo un linaje de claras y virtuosas mujeres que siguen sus huellas, como en otro tiempo las santas Paula y Eustoquia siguen a Jerónimo. La cosa comienza en Toledo.
Un grupo de mujeres de santa vida, entre las que destacan doña María García y doña Mayor Gómez, empiezan ejercitándose en obras de humildad y caridad y, por fin, se retiran a una casa de su propiedad para consagrar sus vida a Dios en oración y penitencia. Alma de esta floración es fray Pedro Fernández Pecha que en 1374 fundaba el Monasterio de Santa María de La Sisla en las proximidades de la ciudad. Él las atiende, las orienta y les va perfilando su modo de vida en todo semejante a la recién fundada Orden de San Jerónimo.

Este primer brote dio origen al Monasterio de San Pablo de "beatas de San Jerónimo", como se las comenzó a llamar. Se mantienen con gran fama de observancia y santidad y propagan por distintos lugares de España.

En la actualidad existen 17 monasterios, la mayoría de los cuales, a pesar de sus muchos avatares a través del tiempo, perseveran desde su fundación.




Referencia  bibliográfica:
Autor: Monasterio de Santa María del Parral | Fuente: www3.planalfa.es