viernes, 1 de mayo de 2026

El Icono de la Samaritana: Jesucristo y su pedagogía con cada uno de nosotros”

De todos es de sobra conocido el texto evangélico de la Samaritana (Jn 4). Un texto sumamente sugerente y confeccionado con gran inteligencia por el evangelista San Juan. Sabemos que se trata de un diálogo ejemplarmente pedagógico, a través del cual Jesús pretende guiar a la samaritana al reconocimiento de su verdad y de la grandeza del Dios que se le está regalando y que ella aún es incapaz de ver. 

El Icono de la Samaritana reproduce muy bien la pedagogía que Jesús lleva con cada uno de nosotros si nos acercamos al pozo.

El lugar donde Jesús “espera” está marcado por esos dos elementos que reúnen en un mismo símbolo (el pozo) las dos esferas complementarias de la vida del hombre: el agua que sacia la sed del cuerpo, y la salvación o elección divina, que sacia la sed del alma. El lugar ya es una instigación contra el dualismo.

Jesús se planta en ese punto o eje cardinal del camino. Su intención no es solo la de descansar, sino la de poder ofrecer el agua verdadera que puede saciar la sed en el camino de la vida.
Sería muy importante que cada uno identificase cuál es ese “pozo” donde se dirige para sacar el agua que –al menos momentáneamente- pueda saciar su sed.
 

La Persona escogida, también lleva una carga simbólica profunda: una mujer samaritana (en cuanto samaritana “excluida” del pueblo Elegido – y en cuanto mujer despreciada por la sociedad – y desconocedora de su propia dignidad y sed). El reto de Jesús aquí será triple y, por lo tanto, más complicado: rescatar a la persona en esa triple dimensión relacional que la constituye en relación con los otros, consigo misma y con Dios. Y todo el diálogo parece seguir esa pauta: la llevará a ir superando esa triple barrera que dificulta el encuentro y la apertura a la verdad.

Cualquiera puede llegar a identificarse con esta mujer. Hay muchos elementos que, en el fondo, nos tocan a todos: sentirnos excluidos por algo, no aceptar nuestra historia, nuestra búsqueda continua de satisfacciones, nuestro permanecer encerrados en conceptos sobre Dios, o en tradiciones, normas, costumbres….nuestra búsqueda de seguridades, miedos, etc….

lunes, 20 de abril de 2026

San Jorge y Su Monasterio en Siria

La imagen que aparecía en la contratapa de la Revista Allah Mahabba en su edición impresa en papel, presentaba una panorámica del Convento de San Jorge. El mismo está construido sobre  una quebrada que conducía de Jericó a  Jerusalén en la época de Jesús.
Se dice que por ahí pasó Jesús muchas veces. Y se menciona en la parábola del buen samaritano.
Al principio se trataba sólo de cuevas donde vivían ermitaños.
Su momento más glorioso fue después de la invasión de los persas. En vida de San Jorge de Coziba. Se dice que en esta época también el profeta Elías pasó por ahí. -Todo el mundo pasó por ahí. -Es que era un sitio muy bonito.
El monasterio guarda la tumba de San Jorge y cráneos de monjes martirizados.
Se cree que en las proximidades del lugar,  estaría la cueva de Elías.
 Jorge, se presenta como soldado destacado, entre sus historias fruto de la tradición oral y escrita, que en otras ocasiones ya hemos transcripto para nuestros lectores.
A comienzos del siglo IV, el emperador Diocleciano adoptó ciertas medidas para eliminar del ejército de oriente todo lo referente al cristianismo.
Se publicó en la ciudad de Nicomedia un edicto que ordenaba la demolición de las iglesias y la  expulsión de todos los cristianos de las dignidades y cargos administrativos. Y así poco a poco se fueron  haciendo cada vez más crueles represalias contra éstos, extendiéndose la persecución por toda Asia menor.
En la actualidad, nuestros hermanos de oriente medio ¿no están, acaso, expuestos a los mismos padecimientos por profesar la fe cristiana?
Bien vale, recordar  la reacción de  Jorge, ante aquella situación:
Indignado con esta tiranía, Jorge decidió defender públicamente su religión. Repartió sus bienes entre los pobres, y dio libertad a los pocos esclavos que a su servicio tenía.

Defendió con una valentía poco vista la causa de los perseguidos ante el consejo de dignatarios y jefes militares convocado por Diocleciano, y afirmó a viva voz que su religión era única y verdadera, y que no se podía rendir culto a los ídolos.

Se presentó al emperador y declaró que era cristiano, éste sorprendido intentó convencerlo de adorar a los dioses, prometiéndole grandes distinciones y dignidades; y lo amenazó con durísimas penas si no realizaba ese mandato. Pero el capitán Jorge afirmó que él nunca dejaría de adorar a Cristo. Entonces el emperador le declaró la pena de muerte.
Procesión en honor a San Jorge. Abril 2015
Podemos tomar ejemplo de la vida de San Jorge para fortalecernos y fortalecer a los que nos rodean. Las familias necesitan de nuestro testimonio, la sociedad demanda  auxilio y aportar lo mejor de  nosotros: urge.
Es una tarea cristiana y fundamentalmente humanitaria que solo se lleva adelante con fe y esperanza.

Que en esta celebración del Santo Patrono podamos juntos  reflexionar cuanto de esta realidad encontramos hoy en el mundo, calumnias, injurias, persecución, objeto de burlas, de   comentarios no gratos, muertes     injustas.

No podemos permanecer ajenos o mirar para otro lado, dar testimonio de Cristo hoy y sostener nuestra fe sigue siendo una tarea tan grande  como lo fue para San Jorge.

Dar testimonio de fe no es cosa de santos y de la antigüedad.
El evangelio está vigente: es atemporal y la presencia del  Espíritu Santo nos anima a ser una pequeña luz entre las personas.


Lic. Jorgelina Chale
Catequista

Publicado en la Revista Allah Mahabba. Año XV, N° 45. Edición impresa,  Marzo 2015.


lunes, 13 de abril de 2026

Iconos Femeninos. Las miroforas :: Grecomelquitas

Iconos Femeninos. Las miroforas :: Grecomelquitas

Las Miróforas se convirtieron en las primeras testigos de la Resurrección de Jesús, la búsqueda de la tumba vacía y enterarse de la gozosa noticia por un ángel. [1]
En este recorrido, se les aparece Jesús. Al saber la noticia, Pedro y Juan fueron al sepulcro, lo vieron abierto, se fueron y María Magdalena quedó allí, y tuvo su encuentro con el Señor.

El hecho de poner a unas mujeres como testigos de un hecho tan importante como la Resurrección de Cristo, en contextos tan poco favorables a la mujer como eran el judío o el gentil, es uno de los datos en que se apoyan muchos escritores a la hora de validar los textos referentes a la Resurrección: mujeres que acuden al sepulcro.

Leer más: https://grecomelquitasenargentina0.webnode.com/news/el-tercer-domingo-de-pascua-conmemoramos-a-las-santas-mujeres-miroforas/

sábado, 4 de abril de 2026

Cristó Resucitó! Verdaderamente Resucitó!!!

La tumba está vacía, Jesús Resucitó! Hoy la Iglesia celebra el día más grande de la historia, porque con la resurrección de Jesús se abre una nueva historia, una nueva esperanza para todos los hombres.

 

Resuena en este día la exclamación de san Pablo que encontramos en la primera Carta a los Corintios. Un texto que se remonta a veinte años apenas después de la muerte y resurrección de Jesús y que, no obstante, contiene en una síntesis impresionante —como es típico de algunas expresiones paulinas— la plena conciencia de la novedad cristiana. El símbolo central de la historia de la salvación — el cordero pascual — se identifica aquí con Jesús, llamado precisamente «nuestra Pascua». 

La Pascua judía, memorial de la liberación de la esclavitud de Egipto, prescribía el rito de la inmolación del cordero, un cordero por familia, según la ley mosaica. En su pasión y muerte, Jesús se revela como el Cordero de Dios «inmolado» en la cruz para quitar los pecados del mundo; fue muerto justamente en la hora en que se acostumbraba a inmolar los corderos en el Templo de Jerusalén. El sentido de este sacrificio suyo, lo había anticipado Él mismo durante la Última Cena, poniéndose en el lugar —bajo las especies del pan y el vino— de los elementos rituales de la cena de la Pascua. Así, podemos decir que Jesús, realmente, ha llevado a cumplimiento la tradición de la antigua Pascua y la ha transformado en su Pascua.

A partir de este nuevo sentido de la fiesta pascual, se comprende también la interpretación de san Pablo sobre los «ázimos». El Apóstol se refiere a una antigua costumbre judía, según la cual en la Pascua había que limpiar la casa hasta de las migajas de pan fermentado. Eso formaba parte del recuerdo de lo que había pasado con los antepasados en el momento de su huída de Egipto: teniendo que salir a toda prisa del país, llevaron consigo solamente panes sin levadura. Pero, al mismo tiempo, «los ázimos» eran un símbolo de purificación: eliminar lo viejo para dejar espacio a lo nuevo. Ahora, como explica san Pablo, también esta antigua tradición adquiere un nuevo sentido, precisamente a partir del nuevo «éxodo» que es el paso de Jesús de la muerte a la vida eterna. Y puesto que Cristo, como el verdadero Cordero, se ha sacrificado a sí mismo por nosotros, también nosotros, sus discípulos —gracias a Él y por medio de Él— podemos y debemos ser «masa nueva», «ázimos», liberados de todo residuo del viejo fermento del pecado: ya no más malicia y perversidad en nuestro corazón.

«Así, pues, celebremos la Pascua... con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad».

Si bien es verdad que la muerte de Jesús es el comienzo, porque su muerte es redentora, la resurrección muestra lo que el Calvario significa; así, la Pascua cristiana adelanta nuestro destino. De la misma manera, nuestra muerte también es el comienzo de algo nuevo, que se revela en nuestra propia resurrección.

La fe en la resurrección,  nos propone una calidad de vida, que se trata de una calidad de vida  teológicamente íntima que nos lleva más allá de toda miseria y de toda muerte absurda. La muerte no debería ser absurda, pero si lo es para alguien, entonces se nos propone, desde la fe más profunda, que Dios nos ha destinado a vivir con El. Rechazar esta dinámica de resurrección sería como negarse a vivir para siempre. No solamente sería rechazar el misterio del Dios que nos dio la vida, sino del Dios que ha de mejorar su creación en una vida nueva para cada uno de nosotros.

https://www.deiverbum.org/homilias_semana-01_tiempo-pascua_dia-01-domingo_1-misa-del-dia/ Benedicto XVI, papa 2009. Recuperado 7.2.21

https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/4-4-2021/comentario-biblico/miguel-de-burgos-nunez/. Recuperado 7.2.21

Sábado Santo: "resplandece el misterio de la Cruz."

 

El Sábado Santo toda la liturgia es un himno alrededor del sepulcro vivificante de Cristo. El Señor crucificado es colocado en una tumba nueva, después de los sufrimientos con los que salvó al mundo.

Es el día del silencio: la comunidad cristiana vela junto al sepulcro. Callan las campanas y los instrumentos. Es día para profundizar. Para contemplar. El altar está despojado. El sagrario, abierto y vacío.

La mañana se caracteriza por el canto de la "Enkomia" o "Thrini" (lamentaciones), cantada junto con el Salmo 118.

Así como el grano que cae a la tierra, si muere, da mucho fruto, así del cuerpo vivificante de Jesús brotará Vida.

La liturgia de este día también celebra el misterio del descenso del Señor al Hades. El Señor quiso demostrar concretamente que él era la luz del mundo, incluso para los que estaban en las tinieblas del infierno. La redención es universal para todos los hombres que vivieron en la tierra. La luz salvadora de Cristo también llega a las profundidades del Hades y libera a los justos muertos allí detenidos, haciéndolos resucitar y uniéndolos con él en la gloria del Padre

La Cruz sigue entronizada desde ayer. Central, iluminada, con un paño rojo, con un laurel de victoria. Dios ha muerto. Ha querido vencer con su propio dolor el mal de la humanidad.

Es el día de la ausencia. El Esposo nos ha sido arrebatado. Día de dolor, de reposo, de esperanza, de soledad. El mismo Cristo está callado. Él, que es el Verbo, la Palabra, está callado. Después de su último grito de la cruz "¿por qué me has abandonado"?- ahora él calla en el sepulcro.Descansa: "consummatum est", "todo se ha cumplido".

Pero este silencio se puede llamar plenitud de la palabra. El anonadamiento, es elocuente. "Fulget crucis mysterium": "resplandece el misterio de la Cruz."

El sábado es el día en que experimentamos el vacío. Si la fe, ungida de esperanza, no viera el horizonte último de esta realidad, caeríamos en el desaliento: "nosotros esperábamos... ", decían los discípulos de Emaús.

El sábado está en el corazón mismo del Triduo Pascual.

 

https://www.aciprensa.com/recursos/sabado-santo-2000. Recuperado 02.02.2021

http://www.calendariobizantino.it/calendario-4.1617400800.html. Recuperado 02.02.2021

viernes, 3 de abril de 2026

Via Crucis



Si desea rezar el Vía Crucis durante esta Cuaresma, aquí tiene dos formatos: uno sencillo y otro más completo. Se los puede bajar en estos links.

Forma breve del Vía Crucis  http://iglesiasdeifre.com/archivos/Via%20Crucis%20breve.pdf
Forma completa del Vía Crucis
http://iglesiasdeifre.com/archivos/Via%20Crucis.pdf

He aquí unas líneas  sobre la identidad, historia y fórmulas de esta hermosísima oración cristiana.

Concepto, descripción, historia
El Vía Crucis es quizás la más bella y antigua devoción, que ha brotado del pueblo santo de Dios en su afán de reproducir los misterios de la pasión y muerte de Jesucristo.


Es hacer memoria del camino de la cruz -la palabra latina “vía crucis” se traduce por la española “camino de la cruz”- de Jesucristo. Es acompañar al Señor en las intensas horas del dolor y del amor más grandes. Es compartir y completar en nosotros lo que le falta a la pasión del Salvador.


Orígenes
El cristianismo recibe carta de libertad y de ciudadanía en el imperio romano a partir del edicto de Milán del emperador Constantino en el año 313. A la madre de éste, Santa Helena, se le atribuye el hallazgo de la verdadera cruz del Señor, en Jerusalén. A partir del siglo IV comienzan las peregrinaciones a Tierra Santa y particularmente a la ciudad santa de Jerusalén. Los peregrinos al llegar a Jerusalén se encontraban con la piadosa tradición que identifica y reconoce a determinados lugares de esta ciudad con los acontecimientos más importantes de la pasión de Cristo y el recorrido que El mismo realizó hasta llegar a la Cruz y que, por consiguiente, los peregrinos querían también recorrer en actitud de oración y de veneración.

Nacen así las “estaciones”, las “paradas” en el camino de Jesús, por la Vía Dolorosa jerosolimitana, hacia el Calvario, el lugar de la crucifixión del Redentor.
A partir del siglo XIII, los Franciscanos, se establecen en la “custodia” de estos Santos Lugares y divulgan el rezo del Vía Crucis, que cautivó pronto al pueblo cristiano.
La Iglesia adopta también esta praxis y la inserta dentro de las prácticas cuaresmales, particularmente durante los viernes de cuaresma y de una manera especialmente significativa el Viernes Santo, el día del Vía Crucis.

Vía Crucis tradicional
Desde tiempo, pues, inmemorial el pueblo cristiano ha recordado -esto es, ha vuelto a traer al corazón- los misterios de la pasión y muerte del Señor mediante el rezo del Vía Crucis. Para ello se crearon catorce estaciones, la mayoría de ellas basadas en los relatos bíblicos y otras muy apegadas a la tradición popular.

Las catorce estaciones tradicionales o clásicas del Vía Crucis tienen el siguiente enunciado:
   
     
            1ª Estación: Jesús es condenado a muerte.
            2ª Estación: Jesús carga con la cruz.
            3ª Estación: Jesús cae por primera vez.
            4ª Estación: Jesús se encuentra con su Madre María.
            5ª Estación: El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz.
            6ª Estación: La Verónica enjuga el rostro del Señor.
            7ª Estación: Jesús cae por segunda vez.
            8ª Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.
            9ª Estación: Jesús cae por tercera vez.
            10ª Estación: Jesús es desnudado en la cruz.
            11ª Estación: Jesús es crucificado.
            12ª Estación: Jesús muere en la cruz.
            13ª Estación: El descendimiento del Señor de la cruz.
            14ª Estación: Jesús es sepultado.

jueves, 2 de abril de 2026

Viernes Santo. La paciencia y el silencio de Jesús en su Pasión

 San Juan Crisóstomo y la luz de la Fe que debe iluminar | El Blog de Arcadei
 Meditación de San Juan Crisóstomo
“Admirable cosa es la paciencia, pues al alma, liberada de las tempestades que suscitan los espíritus malignos, la establece en un puerto tranquilo. Cristo nos la enseñó y nos la enseña, sobre todo ahora que es llevado y traído para juicio. Llevado a Anás, respondió con gran mansedumbre; y al criado que lo hirió, le contestó de un modo capaz de reprimir toda soberbia. Desde ahí fue llevado a Caifás y luego a Pilato, gastándose en eso toda la noche; y en todas partes y ocasiones se presentó con gran mansedumbre.Cuando lo acusaron de facineroso, cosa que no le podían probar, El, de pie, lo toleró todo en silencio. Cuando se le preguntó acerca del reino, le respondió a Pilato, pero adoctrinándolo y levantándole sus pensamientos a cosas mayores. 
Mas ¿por qué Pilato no examina a Jesús delante de los judíos sino en el interior del pretorio? Porque tenía gran estima de Jesús y quería examinar la causa cuidadosamente, lejos del tumulto. Cuando le preguntó: ¿Qué has hecho? Jesús nada le responde; en cambio, sí le responde acerca del reino. Le dice: Mi reino no es de este mundo, que era lo que más anhelaba saber el presidente. Como si le dijera: En verdad soy rey, pero no como tú lo sospechas, sino rey mucho más espléndido. 
 
Por aquí y por lo que sigue le declara no haber hecho nada malo. Pues quien asegura: Yo para esto he nacido y a esto vine, para dar testimonio de la verdad, claramente dice no haber hecho nada malo.8Y cuando dice: Todo el que es discípulo de la verdad oye mi voz, invita a Pilato y lo persuade a oír sus palabras. Como si le dijera: Si alguno es veraz y anhela la verdad, sin duda me escuchará. Con estas pocas palabras lo excita hasta el punto de que Pilato le pregunta: ¿Qué es la verdad? Pero mientras hace esa pregunta, a Pilato lo insta y oprime lo urgente del momento, pues advierte que semejante pregunta necesitaba tiempo para responderse, mientras que a él lo urgía el ansia de librar a Jesús del furor de los judíos. 
 
Por tal motivo salió afuera. Y ¿qué les dice?: Yo no encuentro en él delito alguno. Observa cuán prudentemente lo hace. Porque no dijo: Puesto que ha pecado, es digno de muerte, pero ceded a la solemnidad. Sino que primero lo declaró libre de toda culpa; y hasta después, a mayor abundamiento, les ruega que si no quieren dejarlo libre como a inocente, a lo menos por la solemnidad lo perdonen como a pecador. Por tal motivo añade: Tenéis vosotros la costumbre de que en la Pascua se os dé libre un prisionero. Luego, como quien suplica, dice: ¿Queréis, pues, que os suelte al rey de los judíos? Vociferaron todos: No a ése, sino a Barrabás. ¡Oh mentes execrables! ¡Dejan libres a criminales como ellos y de sus mismas costumbres y en cambio ordenan castigar al que es inocente! ¡Antigua era en ellos semejante costumbre! Pero tú considera la benignidad del Señor." 
 
(SanJuan Crisóstomo, Explicación del Evangelio de San Juan, Homilía LXXXIV (LXXXIII), Tradición S.A. México 1981, Tomo 2, pp. 345-352)

miércoles, 1 de abril de 2026

Lavatorio de los pies. JUEVES SANTO

Reflexión y significado del Lavatorio de los pies

Jueves Santo en la Cena del Señor. Triduo Pascual. Lavarnos los pies significa que «debemos ayudarnos los unos a los otros». 

Debemos preguntarnos: ¿Estoy verdaderamente dispuesto a servir, a ayudar al otro?
…..para Cristo no es indiferente que muchas personas vaguen por el desierto
 de la vida...
Hay muchas formas de desierto:

  el desierto de la pobreza,
  el desierto del hambre y de la sed;
el desierto del abandono, de la soledad,
 del amor quebrantado.
  existe también el desierto de la oscuridad de Dios,
del vacío de las almas que ya no tienen conciencia de la dignidad y del rumbo del hombre.


Los desiertos exteriores se multiplican 
en el mundo,
 porque se han extendido
 los desiertos interiores.


Por eso….. los tesoros de la tierra ya no están al servicio del cultivo del jardín de Dios, en el que todos puedan vivir, sino subyugados al poder de la explotación y la destrucción.
La Iglesia en su conjunto, así como sus Pastores, han de ponerse en camino como Cristo para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud [...]

Santo Padre emérito Benedicto XVI



lunes, 30 de marzo de 2026

El Gran Lunes, Martes y Miércoles Santo

 Lunes Santo y Grande

El Gran Lunes Santo es un día crucial dentro de la Semana Santa. Se conmemora la parábola de las diez vírgenes. Mt 25, 1-12.

Es necesario estar alerta y vigilante para recibir al novio tan pronto como llegue; nuestras almas no deben cargarse con preocupaciones innecesarias. La pasión salvadora es la gran oportunidad que el Señor nos ofrece para poder entrar al Reino, si nuestras lámparas están sin aceite, significa que estamos perdidos en las cosas del mundo y no hemos conocido el don de Dios y por lo tanto seremos excluidos del Reino. . ¡Bienaventurados, en cambio, los que tienen la lámpara encendida y pueden recibir al Esposo a su llegada! Si nuestras lámparas están llenas de aceite, significa que hemos hecho fructificar el talento que el Señor nos confió. Y luego, entraremos con Él a la luz del Reino.

El Gran Martes Santo se dedica a la lectura del Santo Evangelio según San Mateo: Mt,24-36, 26,2 «Estad en vela» (Mt 24,42).

Dichoso tú cuando Cristo llama a tu puerta. Nuestra puerta es la fe que, si es sólida, defiende toda la casa. Es por esta puerta que Cristo entra. Por eso la Iglesia dice en el Cantar de los Cantares: «Oigo la voz de mi hermano que llama a la puerta». Escucha al que llama, escucha al que desea entrar: «¡Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, mi perfecta! Que mi cabeza está cubierta de rocío y mis bucles del relente de la noche». (Ct 5,2). Fíjate en qué momento el Dios Verbo llama a tu puerta: cuando tu cabeza está cubierta del rocío de la noche. Porque él se digna visitar a los que están sometidos a prueba y a tentaciones a fin de que ninguno sucumba, vencido por las dificultades. Su cabeza está cubierta de rocío o de gotas de agua cuando su cuerpo está penando.

Es entonces cuando hay que velar por temor a que, cuando el Esposo vendrá, no se vaya porque ha encontrado cerrada la puerta de la casa. En efecto, si tú duermes y tu corazón no está en vela (Ct 5,2), él se aleja antes de llamar; si tu corazón está en vela, llama y te pide le abras la puerta. Nosotros, pues, disponemos de la puerta de nuestra alma, y disponemos también de las puertas sobre las cuales se ha escrito: «¡Portones, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la gloria!» 

San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia - Sermón: La puerta de la fe.

 El Gran Miércoles Santo se recuerda la unción del pecador. Este tema de la unción tiene una importancia muy grande, pues ya es un anuncio del entierro de Jesús. (Lc.7, 36-50)

La pecadora con su unción anticipa el embalsamamiento del cuerpo vivificante del Señor. Es el Señor mismo quien atribuye este gran significado a la unción del pecador, que debe recordarse hasta el fin de los tiempos. El contacto con Jesús salva de manera total e ilumina al pecador, que antes estaba sumergido en los placeres de la noche y sumergido en el abismo del mal.

La liturgia de este día destaca el contraste entre el gesto generoso del pecador y la traición de Judas. Esta mujer rocía al Ungido de Israel con un perfume precioso y con sus lágrimas, además de lavar los pies del Salvador, también lava y borra sus pecados, porque amó mucho. En cambio, Judas quiere especular sobre este gesto de amor y contaba con el ungüento del pecador, el que estaba a punto de vender al Ungido de Dios. Judas, que había respirado la gracia de Jesús, se separa de él por envidia y por el amor al dinero; mientras que una mujer pecadora, que confiesa sus pecados con sus lágrimas, se convierte en mirófora incluso antes del entierro del Señor. ¡Ésta es la grandeza de la conversión!

sábado, 28 de marzo de 2026

Semana de las Palmas

La sexta y última semana de Cuaresma se llama “Semana de las Palmas”, precedida por el “Sábado de Lázaro”, que  narra el episodio del evangelio según San Juan.
Esta semana será central porque se manifiesta el último gran milagro de Jesús. 
Jesús comienza su viaje hacia Betania, cuando se entera que su amigo ha muerto. El centro de atención es Lázaro, su enfermedad, su muerte y el dolor de sus allegados, y la compasión que siente Cristo ante estos acontecimientos.

El nombre de Lázaro significa “Dios es nuestro auxilio”. El amor por cada hombre que sufre, muere y el cariño a sus seres queridos que sienten la pérdida. La liturgia bizantina de la semana anterior nos recuerda el proceso.

    El lunes se anuncia a Jesús la enfermedad de su amigo: “Señor, cuando tú estabas cerca del Jordán, anunciaste que la enfermedad de Lázaro era para Tu Gloria. ¡Oh Jesús, nuestro Dios, damos gloria a la magnificencia de tus obras, y a tu omnipotencia, porque has abatido la muerte con la abundancia de tu misericordia, ¡Oh amigo de los hombres!”.
    El martes escuchamos: “Ayer y hoy, de la enfermedad de Lázaro, dan la noticia los mensajeros  de las hermanas a Jesús. Oh Betania, prepárate con alegría a hospedar al Soberano y Rey, para aclamar con nosotros: ¡Señor, Gloria a ti!”.
    El miércoles: “Hoy Lázaro muere y es sepultado, y sus hermanas cantan con lamento, pero tu, oh Cristo, que todo lo sabes de antemano, has anunciado el acontecimiento, diciendo a los discípulos: "Lázaro se ha dormido, pero ahora voy a despertar a aquel que yo he plasmado". Todos nosotros aclamamos a pesar del temor: ¡Gloria a tu Potencia y Fuerza!”.
    El jueves: “Hoy es el segundo día de la muerte de Lázaro, y sobre él caen las lágrimas del dolor de sus hermanas María y Marta, esperando al lado de la piedra del sepulcro, llega el Señor con sus discípulos para expoliar a la muerte, regalándole la vida. A él aclamamos: ¡Gloria a ti!”.
    El viernes: “Dos de los discípulos hoy son enviados a tomar el asno para el Soberano de todo: "verá sobre sí a aquel que ha sido antes portado por multitud de serafines"; y comienza a espantar a la muerte dominadora el mundo, que ya ha depredado a Lázaro, de la estirpe de los mortales”.

El icono de la Resurrección de Lázaro
 





Llegado el sábado, la celebración de la liturgia, se presenta junto al “Domingo de las Palmas”. 
En el icono, Jesús se sitúa en el centro. Está de pie y vestido de túnica roja (símbolo de la divinidad) y manto azul (símbolo de la humanidad): Cristo es Persona divina encarnado. Esto lo reafirma cuando alza su mano indicando el lugar del sepulcro de su amigo, con sus tres dedos extendidos (tres personas y un solo Dios) y su doble naturaleza (humana y divina), uniendo el pulgar y el anular (una sola Persona).
Vemos como ya la mera representación nos indica lo principal del dogma cristológico: una sola Persona, y esta divina, con dos naturalezas, verdadero Dios y verdadero hombre.
Lleva el galón dorado de la unción del Espíritu Santo y de sacerdote: Él es el Sumo y Eterno Sacerdote y el Cristo. En su otra mano porta el rollo, signo de la profecía, ya que este poder sobre la muerte viene anunciado por los profetas.
Sobre su cabeza el nimbo dorado cristiforme, con las palabras: “Yo Soy”. De modo que el Nombre de Dios revelado a Moisés (Ex 3, 14) hoy se explicita en Cristo: “Yo soy la resurrección y la vida (Jn 11, 25). Resuena las palabras de Jesús cuando alude a la zarza: “es un Dios de vivos y no de muertos”. El semblante de Jesús es la síntesis de varios momentos: Jesús se conmovió en su espíritu (Jn 11, 33); Jesús se echó a llorar (Jn 11, 35); Jesús levantando los ojos al cielo oró a su Padre (Jn 11, 41). El rostro de Jesús expresa todas estas circunstancias.

A cada lado del Salvador se sitúan dos grupos de hombres. A su derecha, los discípulos del Señor y, a su izquierda, los que han ido a dar el pésame a las hermanas de Lázaro. Ambos lados sitúan a Jesús como el centro de la salvación, como el Germen de la Vida, aquellos que se sitúan a su derecha son los que le siguen, los de su izquierda los que le albergan en su corazón el odio.
El grupo de los discípulos viene encabezado por Pedro. Pedro está justo detrás del Maestro y le señala con su mano, indicándonos que es Él el verdadero Señor de la vida y de la muerte. Todos los discípulos se agrupan, de modo que nos indica que estos están dispuestos a adquirir esta vida de Jesús, como un solo cuerpo, una sola Iglesia, que conserva estos misterios. Su cara es de sorpresa, todos miran a Jesús.
El grupo de la izquierda son aquellos que han ido a visitar a Marta y María, para darles sus condolencias. Los rostros de estos expresan estupefacción, asombro y odio. Fueron muchos los que creyeron del Él (Jn 11, 45). Otros, los sumos sacerdotes y los escribas y fariseos temen que crean en Él (Jn 11, 47-48). En algunos iconos de la Resurrección de Lázaro se representa a uno de ellos señalando. Es Caifás, el sumo sacerdote ese año. Señala diciendo: “No entendéis ni palabra: no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera” (Jn 11, 49-50). Esto lo dijo en profecía, nos señala al Cordero de Dios en favor de los hombres. Dentro de este grupo hay uno de ellos que se tapa la nariz.
  
El segundo personaje principal del icono es Lázaro que ya está fiera de la tumba, con lo ojos abiertos. Su mortaja de vendas es blanca, indicando la nueva vida: la resurrección. A su lado están tres personajes. Uno que se tapa la nariz y la boca, indicando aquello que le dijo Marta a Jesús: “Señor, ya huele mal porque lleva cuatro días” (Jn 11, 39). Cristo está dispuesto a eliminar de toda la creación cualquier signo de corrupción. El segundo está quitando la losa que cubre el sepulcro y, el tercero, quita los vendajes del muerto. Estos dos últimos son los únicos personajes que no miran a Jesús y que nos miran a nosotros. Son los que testifican que el acontecimiento es algo real y cierto y nos dan testimonio.

Los últimos personajes son Marta y María, que están a los pies de Jesús. Con sus manos veladas, adoran al Señor de la vida y reconocen que en su encarnación reside el misterio del “Dios-con-nosotros”. Una mira el rostro de Jesús, arrodillada, mira hacia arriba, sabiendo que viene de parte de Dios: “Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo” (Jn 11, 27). La otra, María, se arroja a los pies de Jesús y le lava los pies con sus lágrimas. Son las dos posiciones de la oración: la que alza la mirada para reconocer los signos de Dios, y la petición humilde, para que el Señor intervenga. Ambas recuerdan a la imagen de Eva del icono de la bajada a los infiernos, símbolo de la Iglesia en súplica y oración, esperando la resurrección de los muertos.

Para acabar esta descripción, puede observarse el marco de esta escena en dos aspectos: la ciudad amurallada y la gruta entre dos montañas. La ciudad es Betania, símbolo de la fortaleza de la Vida que trae Cristo. Nos indica también que Jesús va camino de Jerusalén.

Si contemplamos la gruta y la estructura de la composición nos damos cuenta que tiene forma de útero. El iconógrafo ha querido representar las entrañas de la madre que da vida, como fruto de este segundo nacimiento. Si nos fijamos en esta simbología podemos rememorar la misma en las pilas bautismales, que presentan este útero. Los cristianos somos sepultados en Cristo, para participar de su vida, del mismo modo que participamos de su muerte y resurrección.

Conclusión
En este camino cuaresmal son muchos los que se preparan para el bautismo de la noche del sábado, en la vigilia pascual. Todo el camino  "nos lleva a Betania y a Jerusalén, acompañando a Jesús, siendo escogidos por Él". Esta es la participación en la vida que nos regala Jesús, el bautismo, que nos conduce a la nueva Creación, la transformación de todo lo creado en Cristo. Signo de esto se da en la liturgia, que reproduce esta Nueva Jerusalén.

Autor: Daniel Rodríguez Diego
Recuperado 5 de abril 2019