viernes, 1 de mayo de 2026
El Icono de la Samaritana: Jesucristo y su pedagogía con cada uno de nosotros”
lunes, 20 de abril de 2026
San Jorge y Su Monasterio en Siria
| Procesión en honor a San Jorge. Abril 2015 |
lunes, 13 de abril de 2026
Iconos Femeninos. Las miroforas :: Grecomelquitas
sábado, 4 de abril de 2026
Cristó Resucitó! Verdaderamente Resucitó!!!
La tumba está vacía, Jesús Resucitó! Hoy la Iglesia celebra el día más grande de la historia, porque con la resurrección de Jesús se abre una nueva historia, una nueva esperanza para todos los hombres.

Resuena en este día la exclamación de san Pablo que encontramos en la primera Carta a los Corintios. Un texto que se remonta a veinte años apenas después de la muerte y resurrección de Jesús y que, no obstante, contiene en una síntesis impresionante —como es típico de algunas expresiones paulinas— la plena conciencia de la novedad cristiana. El símbolo central de la historia de la salvación — el cordero pascual — se identifica aquí con Jesús, llamado precisamente «nuestra Pascua».
La Pascua judía, memorial de la liberación de la esclavitud de Egipto, prescribía el rito de la inmolación del cordero, un cordero por familia, según la ley mosaica. En su pasión y muerte, Jesús se revela como el Cordero de Dios «inmolado» en la cruz para quitar los pecados del mundo; fue muerto justamente en la hora en que se acostumbraba a inmolar los corderos en el Templo de Jerusalén. El sentido de este sacrificio suyo, lo había anticipado Él mismo durante la Última Cena, poniéndose en el lugar —bajo las especies del pan y el vino— de los elementos rituales de la cena de la Pascua. Así, podemos decir que Jesús, realmente, ha llevado a cumplimiento la tradición de la antigua Pascua y la ha transformado en su Pascua.
A partir de este nuevo sentido de la fiesta pascual, se comprende también la interpretación de san Pablo sobre los «ázimos». El Apóstol se refiere a una antigua costumbre judía, según la cual en la Pascua había que limpiar la casa hasta de las migajas de pan fermentado. Eso formaba parte del recuerdo de lo que había pasado con los antepasados en el momento de su huída de Egipto: teniendo que salir a toda prisa del país, llevaron consigo solamente panes sin levadura. Pero, al mismo tiempo, «los ázimos» eran un símbolo de purificación: eliminar lo viejo para dejar espacio a lo nuevo. Ahora, como explica san Pablo, también esta antigua tradición adquiere un nuevo sentido, precisamente a partir del nuevo «éxodo» que es el paso de Jesús de la muerte a la vida eterna. Y puesto que Cristo, como el verdadero Cordero, se ha sacrificado a sí mismo por nosotros, también nosotros, sus discípulos —gracias a Él y por medio de Él— podemos y debemos ser «masa nueva», «ázimos», liberados de todo residuo del viejo fermento del pecado: ya no más malicia y perversidad en nuestro corazón.
«Así, pues, celebremos la Pascua... con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad».Si bien es verdad que la muerte de Jesús es el comienzo, porque su muerte es redentora, la resurrección muestra lo que el Calvario significa; así, la Pascua cristiana adelanta nuestro destino. De la misma manera, nuestra muerte también es el comienzo de algo nuevo, que se revela en nuestra propia resurrección.
La fe en la resurrección, nos propone una calidad de vida,
que se trata de una calidad de vida
teológicamente íntima que nos lleva más allá de toda miseria y de toda
muerte absurda. La muerte no debería ser absurda, pero si lo es para
alguien, entonces se nos propone, desde la fe más profunda, que Dios nos
ha destinado a vivir con El. Rechazar esta dinámica de resurrección
sería como negarse a vivir para siempre. No solamente sería rechazar el
misterio del Dios que nos dio la vida, sino del Dios que ha de mejorar
su creación en una vida nueva para cada uno de nosotros.
https://www.deiverbum.org/homilias_semana-01_tiempo-pascua_dia-01-domingo_1-misa-del-dia/ Benedicto XVI, papa 2009. Recuperado 7.2.21
https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/4-4-2021/comentario-biblico/miguel-de-burgos-nunez/. Recuperado 7.2.21
Sábado Santo: "resplandece el misterio de la Cruz."
El Sábado Santo toda la liturgia es un himno alrededor del sepulcro vivificante de Cristo. El Señor crucificado es colocado en una tumba nueva, después de los sufrimientos con los que salvó al mundo.
Es el día del silencio: la comunidad cristiana vela junto al sepulcro. Callan las campanas y los instrumentos. Es día para profundizar. Para contemplar. El altar está despojado. El sagrario, abierto y vacío.
La mañana se caracteriza por el canto de la "Enkomia" o "Thrini" (lamentaciones), cantada junto con el Salmo 118.
Así como el grano que cae a la tierra, si muere, da mucho fruto, así del cuerpo vivificante de Jesús brotará Vida.
La liturgia de este día también celebra el misterio del descenso del Señor al Hades. El Señor quiso demostrar concretamente que él era la luz del mundo, incluso para los que estaban en las tinieblas del infierno. La redención es universal para todos los hombres que vivieron en la tierra. La luz salvadora de Cristo también llega a las profundidades del Hades y libera a los justos muertos allí detenidos, haciéndolos resucitar y uniéndolos con él en la gloria del Padre
La Cruz sigue entronizada desde ayer. Central, iluminada, con un paño rojo, con un laurel de victoria. Dios ha muerto. Ha querido vencer con su propio dolor el mal de la humanidad.
Es el día de la ausencia. El Esposo nos ha sido arrebatado. Día de dolor, de reposo, de esperanza, de soledad. El mismo Cristo está callado. Él, que es el Verbo, la Palabra, está callado. Después de su último grito de la cruz "¿por qué me has abandonado"?- ahora él calla en el sepulcro.Descansa: "consummatum est", "todo se ha cumplido".
Pero este silencio se puede llamar plenitud de la palabra. El anonadamiento, es elocuente. "Fulget crucis mysterium": "resplandece el misterio de la Cruz."
El sábado es el día en que experimentamos el vacío. Si la fe, ungida de esperanza, no viera el horizonte último de esta realidad, caeríamos en el desaliento: "nosotros esperábamos... ", decían los discípulos de Emaús.
El sábado está en el corazón mismo del Triduo Pascual.
https://www.aciprensa.com/recursos/sabado-santo-2000. Recuperado 02.02.2021
http://www.calendariobizantino.it/calendario-4.1617400800.html. Recuperado 02.02.2021
viernes, 3 de abril de 2026
Via Crucis
Si desea rezar el Vía Crucis durante esta Cuaresma, aquí tiene dos formatos: uno sencillo y otro más completo. Se los puede bajar en estos links.
Forma breve del Vía Crucis http://iglesiasdeifre.com/archivos/Via%20Crucis%20breve.pdf
Forma completa del Vía Crucis
http://iglesiasdeifre.com/archivos/Via%20Crucis.pdf
He aquí unas líneas sobre la identidad, historia y fórmulas de esta hermosísima oración cristiana.
Concepto, descripción, historia
El Vía Crucis es quizás la más bella y antigua devoción, que ha brotado del pueblo santo de Dios en su afán de reproducir los misterios de la pasión y muerte de Jesucristo.
3ª Estación: Jesús cae por primera vez.
4ª Estación: Jesús se encuentra con su Madre María.
5ª Estación: El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz.
6ª Estación: La Verónica enjuga el rostro del Señor.
7ª Estación: Jesús cae por segunda vez.
8ª Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.
9ª Estación: Jesús cae por tercera vez.
10ª Estación: Jesús es desnudado en la cruz.
11ª Estación: Jesús es crucificado.
12ª Estación: Jesús muere en la cruz.
13ª Estación: El descendimiento del Señor de la cruz.
14ª Estación: Jesús es sepultado.
jueves, 2 de abril de 2026
Viernes Santo. La paciencia y el silencio de Jesús en su Pasión

miércoles, 1 de abril de 2026
Lavatorio de los pies. JUEVES SANTO
Reflexión y
significado del Lavatorio de los pies
Santo Padre emérito Benedicto XVI
lunes, 30 de marzo de 2026
El Gran Lunes, Martes y Miércoles Santo
El Gran Lunes Santo es un día crucial dentro de la Semana Santa. Se conmemora la parábola de las diez vírgenes. Mt 25, 1-12.
Es necesario estar alerta y vigilante para recibir al novio tan pronto como llegue; nuestras almas no deben cargarse con preocupaciones innecesarias. La pasión salvadora es la gran oportunidad que el Señor nos ofrece para poder entrar al Reino, si nuestras lámparas están sin aceite, significa que estamos perdidos en las cosas del mundo y no hemos conocido el don de Dios y por lo tanto seremos excluidos del Reino. . ¡Bienaventurados, en cambio, los que tienen la lámpara encendida y pueden recibir al Esposo a su llegada! Si nuestras lámparas están llenas de aceite, significa que hemos hecho fructificar el talento que el Señor nos confió. Y luego, entraremos con Él a la luz del Reino.
El Gran Martes Santo se dedica a la lectura del Santo Evangelio según San Mateo: Mt,24-36, 26,2 «Estad en vela» (Mt 24,42).
Dichoso tú cuando Cristo llama a tu puerta. Nuestra puerta es la fe que, si es sólida, defiende toda la casa. Es por esta puerta que Cristo entra. Por eso la Iglesia dice en el Cantar de los Cantares: «Oigo la voz de mi hermano que llama a la puerta». Escucha al que llama, escucha al que desea entrar: «¡Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, mi perfecta! Que mi cabeza está cubierta de rocío y mis bucles del relente de la noche». (Ct 5,2). Fíjate en qué momento el Dios Verbo llama a tu puerta: cuando tu cabeza está cubierta del rocío de la noche. Porque él se digna visitar a los que están sometidos a prueba y a tentaciones a fin de que ninguno sucumba, vencido por las dificultades. Su cabeza está cubierta de rocío o de gotas de agua cuando su cuerpo está penando.
Es entonces cuando hay que velar por temor a que, cuando el Esposo vendrá, no se vaya porque ha encontrado cerrada la puerta de la casa. En efecto, si tú duermes y tu corazón no está en vela (Ct 5,2), él se aleja antes de llamar; si tu corazón está en vela, llama y te pide le abras la puerta. Nosotros, pues, disponemos de la puerta de nuestra alma, y disponemos también de las puertas sobre las cuales se ha escrito: «¡Portones, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la gloria!»
San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia - Sermón: La puerta de la fe.
El Gran Miércoles Santo se recuerda la unción del pecador. Este tema de la unción tiene una importancia muy grande, pues ya es un anuncio del entierro de Jesús. (Lc.7, 36-50)
La pecadora con su unción anticipa el embalsamamiento del cuerpo vivificante del Señor. Es el Señor mismo quien atribuye este gran significado a la unción del pecador, que debe recordarse hasta el fin de los tiempos. El contacto con Jesús salva de manera total e ilumina al pecador, que antes estaba sumergido en los placeres de la noche y sumergido en el abismo del mal.
La liturgia de este día destaca el contraste entre el gesto generoso del pecador y la traición de Judas. Esta mujer rocía al Ungido de Israel con un perfume precioso y con sus lágrimas, además de lavar los pies del Salvador, también lava y borra sus pecados, porque amó mucho. En cambio, Judas quiere especular sobre este gesto de amor y contaba con el ungüento del pecador, el que estaba a punto de vender al Ungido de Dios. Judas, que había respirado la gracia de Jesús, se separa de él por envidia y por el amor al dinero; mientras que una mujer pecadora, que confiesa sus pecados con sus lágrimas, se convierte en mirófora incluso antes del entierro del Señor. ¡Ésta es la grandeza de la conversión!
sábado, 28 de marzo de 2026
Semana de las Palmas
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Llegado el sábado, la celebración de la liturgia, se presenta junto al “Domingo de las Palmas”.
Lleva el galón dorado de la unción del Espíritu Santo y de sacerdote: Él es el Sumo y Eterno Sacerdote y el Cristo. En su otra mano porta el rollo, signo de la profecía, ya que este poder sobre la muerte viene anunciado por los profetas.
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El Lunes de Pentecostés o celebración del Espíritu Santo, conmemora el final del periodo de Pascua y pone termino a ese período litúrgico....
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De todos es de sobra conocido el texto evangélico de la Samaritana (Jn 4). Un texto sumamente sugerente y confeccionado con gran inteligenc...
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El Sábado Santo toda la liturgia es un himno alrededor del sepulcro vivificante de Cristo. El Señor crucificado es colocado en una tumba...






