sábado, 10 de julio de 2021

Lecturas Dominicales Domingo VII de Mateo

  La iglesia es el fruto de la predicación de la palabra de Dios.


Segunda carta de San Pablo a II Timoteo 2:1-10
.....Comparte mis fatigas, como buen soldado de Jesucristo........
"1. Tú, pues, hijo mío, manténte fuerte en la gracia de Cristo Jesús;  2. y cuanto me has oído en presencia de muchos testigos confíalo a hombres fieles, que sean capaces, a su vez, de instruir a otros. 3. Soporta las fatigas conmigo, como un buen soldado de Cristo Jesús. 4. Nadie que se dedica a la milicia se enreda en los negocios de la vida, si quiere complacer al que le ha alistado. 5. Y lo mismo el atleta; no recibe la corona si no ha competido según el reglamento.  6. Y el labrador que trabaja es el primero que tiene derecho a percibir los frutos. 7. Entiende lo que quiero decirte, pues el Señor te dará la inteligencia de todo. 8. Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendiente de David, según mi Evangelio; 9. por él estoy sufriendo hasta llevar cadenas como un malhechor; pero la Palabra de Dios no está encadenada. 10. Por esto todo lo soporto por los elegidos, para que también ellos alcancen la salvación que está en Cristo Jesús con la gloria eterna." II Timoteo, 2 - Bíblia Católica Online
Santo Evangelio según San Mateo 9:27-35
los ciegos se le acercaron y él les preguntó: "¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?". Ellos le respondieron: "Sí, Señor". Jesús les tocó los ojos, diciendo: "Que suceda como ustedes han creído"
PALABRA DE DIOS.

VidaReligiosa - El lugar de la Sagrada Escritura en nuestro derecho propio


El Papa Benedicto XVI nos dijo lo siguiente:

El problema del mal, del dolor y del sufrimiento, el problema de la injusticia y del abuso, el miedo a los demás, a los extraños y a los que desde lejos llegan hasta nuestras tierras y parecen atentar contra aquello que somos, llevan a los cristianos de hoy a decir con tristeza: esperábamos que el Señor nos liberara del mal, del dolor, del sufrimiento, del miedo, de la injusticia. Por tanto, es necesario para cada uno de nosotros aprender la enseñanza de Jesús: ante todo escuchando y amando la Palabra de Dios, leída en el misterio pascual, para que inflame nuestro corazón e ilumine nuestra mente, nos ayude a interpretar los acontecimientos de la vida y a darles un sentido. Luego es necesario sentarse a la mesa con el Señor, convertirse en sus comensales, para que su presencia humilde en el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre nos restituya la mirada de la fe, para mirar todo y a todos con los ojos de Dios, y la luz de su amor. Permanecer con Jesús que permaneció con nosotros, asimilar su estilo de vida entregada, escoger con él la lógica de la comunión entre nosotros, de la solidaridad y del compartir. La Eucaristía es la máxima expresión del don que Jesús hace de sí mismo y es una constante invitación a vivir nuestra existencia en la lógica eucarística, como un don a Dios y a los demás. (S.S. Benedicto XVI) (1)


Hemos resucitado con Jesús:
que la esperanza de ser glorificados con El

acreciente nuestra alegría
y permanezca constantemente entre nosotros!

(1) http://mividaenxto.com/2012/12/07/oracion-del-viernes-que-suceda-como-ustedes-han-creido/

sábado, 15 de mayo de 2021

Domingo de los Santos Padres del Primer Concilio Ecuménico



Kontakión de la Ascensión 
Habiendo cumplido la disposición para con nosotros y reunido los terrenales con los celestiales; ascendiste en gloria, ¡Cristo Dios nuestro!, sin alejarte, más bien firme y sin separación, ex­clamaste a Tus amados: “Estoy con vosotros y nadie prevalecerá contra vosotros”.

Hechos de los Apóstoles 17:19-28
Santo Evangelio según San Juan 12:19-36

Un concilio ecuménico es una asamblea celebrada por la Iglesia católica con carácter general a la que son convocados todos los obispos para reconocer la verdad en materia de doctrina o de práctica y proclamarla. El término concilio proviene del latín concilium, que significa "asamblea". Ecuménico, proviene del latín oecumenicum, traducción a su vez del griego οἰκουμένoν, que significa (mundo) habitado.
La reunión celebrada en Jerusalén, hacia el año 50, es, en opinión de la Iglesia católica, el concilio más antiguo. Según la misma opinión fue convocado por San Pedro, y en él se eximió a los paganos convertidos al cristianismo de las observancias judaicas.1 Los siguientes se numeran del I al XXI, y se dividen en dos grupos: griegos y latinos, según hayan tenido lugar en Oriente u Occidente. Los concilios griegos fueron convocados por los emperadores de la época que, generalmente, los presidieron. Los concilios latinos fueron convocados por los papas.
Los concilios de la Iglesia Católica Romana, deben ser convocados por el Papa y presididos por él o por un delegado suyo, y en ellos habrá de estar representada una mayoría de los obispos de las provincias eclesiásticas. Para la validez de sus acuerdos es preciso, como condición sine qua non, la sanción del Sumo Pontífice Romano.[1]