miércoles, 5 de marzo de 2025

Consejos de San Benito para la cuaresma

 

Los exhortamos a que en estos días de Cuaresma guarden su vida con suma pureza, y que borren también en estos días santos todas las negligencias de otros tiempos. Lo cual haremos convenientemente, si nos apartamos de todo vicio y nos entregamos a la oración. Añadamos en estos días algo a la tarea habitual de nuestro servicio, como oraciones particulares o abstinencia de comida y bebida, de modo que cada uno, con gozo del Espíritu Santo, ofrezca voluntariamente a Dios algo sobre la medida establecida, esto es, que prive a su cuerpo de algo de alimento, de bebida, de sueño, de conversación y de bromas, y espere la Pascua con la alegría del deseo espiritual» (San Benito, Regla, Capítulo 49).

El  »renacimiento» del águila: El águila es una de las aves de mayor longevidad. Llega a vivir 70 años. Pero para llegar a esa edad, en su cuarta década tiene que tomar una seria y difícil decisión. A los 40 años, ya sus uñas se volvieron tan largas y flexibles que no puede sujetar a las presas de las cuales se alimenta. El pico alargado y en punta, se curva demasiado y ya no le sirve. Apuntando contra el pecho están las alas, envejecidas y pesadas en función del gran tamaño de sus plumas y, para entonces, ¡volar se vuelve tan difícil…Entonces, tiene sólo dos alternativas: Dejarse estar y morir… o enfrentar un doloroso proceso de renovación que le llevará aproximadamente 150 días. Ese proceso consiste en volar a lo alto de una montaña y recogerse en un nido, próximo a un paredón donde ella no necesita volar y se siente más protegida. Entonces, una vez encontrado el lugar adecuado, el águila comienza a golpear la roca con el pico ¡hasta arrancarlo! Luego espera que le nazca un nuevo pico con el cual podrá arrancar sus viejas uñas inservibles. Cuando las nuevas uñas comienzan a crecer, ella desprende una a una, sus viejas y sobrecrecidas plumas. Y después de todos esos largos y dolorosos cinco meses de heridas, cicatrizaciones y crecimiento, logra realizar su famoso vuelo de renovación, renacimiento y festejo para vivir otros 30 años más.

La renuncia en la Cuaresma es necesaria

No sé si sea verdad o una mera ficción, pero este relato me ha recordado el período de Cuaresma que estamos viviendo, un tiempo que, para muchos, puede ser costoso. De hecho, lo era para San Benito.

El texto del santo que arriba he querido compartirles lo deja muy claro: no se puede vivir la Cuaresma durante todo el año. No todos tenemos las fuerzas para vivirlo. Pero también es verdad que la Cuaresma es necesaria, así como para el águila era necesario ese esconderse en su nido. Sin este período de renuncias, nuestra alma puede volverse vieja, rutinaria y no rejuvenecer.

Con este tiempo litúrgico que la Iglesia nos propone no es que se busque hacernos la vida imposible, sino que, con la oración y los pequeños sacrificios que uno realiza se nos ayuda a fortalecer nuestro espíritu, a darle más fuerza y soportar, luego, los grandes vuelos que aún tengamos por delante en nuestra vida: vuelos que no estarán exentos de dificultades y tentaciones; vuelos que nos llevarán, si Dios quiere, al vuelo definitivo a la Eternidad, al abrazo con Dios.

Autor: P. Juan Antonio Ruiz J., L.C./ Fuente: www.la-oracion.com /Imagen: https://ar.pinterest.com/pin/590464201123703127/

Santa Cuaresma

Palabras de Nuestro Padre Obispo:


En  Oriente  siguiendo  una tradición pagana, solían dedicar un día jueves  que  se  lo  llama  “jueves de los borrachos”  –“al Sakara”-. El motivo  es  porque el viernes naturalmente es de abstinencia, el sábado  día  de los difuntos y el domingo día del Señor.   Entonces  quedó  el jueves  como  la  opción,  antes de iniciar el lunes la Santa Cuaresma.

También en occidente en la lengua francesa se lo llama “Mardi gras” y en el habla inglesa “fat Tuesday” que será traducido el martes graso. Mientras que en América latina ésta práctica no es costumbre o tradición.  En el rito latino, la cuaresma se inicia con el miércoles de ceniza.
Aquí se adoptó una tradición de carnaval, que significa “levantar la carne” de los alimentos.
Los orientales, suelen imponer un régimen de comida y de bebida desde la medianoche hasta el mediodía del día siguiente a partir del lunes.

La Santa Iglesia católica teniendo en consideración los cambios de ritmo de la vida moderna, modificó el régimen de los alimentos, marcando especialmente el significado más bien espiritual de la Gran Cuaresma.

En realidad, lo traducen como la Gran Lucha del alma, contra todas las tentaciones del mundo, tratando de purificar todos los sentidos, que la lengua se acostumbre a alabar al Señor y edificar al prójimo, en vez de calumniar, perjudicar a los hermanos y hermanas. Lo mismo para los ojos, los oídos y demás sentidos.

De ahí, nos damos cuenta, que no entramos en un régimen de comida y de bebida, sino en una lucha espiritual, contra nuestro egoísmo, nuestra inclinación hacia el mal, para estar siempre al servicio del Señor, a través del amor y solidaridad al prójimo.

La oración viene acompañando las obras del espíritu, porque la oración se lleva a la práctica a través de las acciones caritativas hechas con la pureza del corazón, sin omitir que según la medicina actual abstenerse un tiempo de alimentos no tan benéficos, podría ayudar a depurar el organismo de excesos. Al mismo tiempo sentir en nosotros mismos “el hambre” que padece una franja importante de personas en nuestro mundo genera necesariamente una actitud solidaria con los más necesitados.

Así hicieron nuestros ancestros en Antioquía, cuando les llegó la noticia de que sus hermanos cristianos en Palestina padecían penurias, debido a las inclemencias del tiempo.  Se impusieron tres días de ayuno completo para mandar un socorro alimenticio a sus hermanos que padecían hambre.

En ese sentido, la abstinencia dio un resultado esperable y benéfico, acorde a los sentimientos nobles, generosos que expresan en concordancia con sus oraciones elevadas a Dios, repercutiendo positivamente en sus hermanos.

Para terminar, hay que considerar ese tiempo de la Santa Cuaresma como tiempo de gracia y de oportunidad que el Señor nos otorga para volver a la Buena Senda, corrigiendo actitudes que cambiadas fortalecen el espíritu en contra de las tendencias mundanas dominadas por fuerzas adversas a Dios y a los seres humanos y aumentando al mismo tiempo y a pesar de nuestras caídas, nuestra estima espiritual.

Es tiempo para tomar conciencia de que nuestras relaciones humanas no deben ser regidas permanentemente por intereses materiales, lucrativos, de conveniencias, sino sobre la vida de hermanos que se apoyan mutuamente en encontrar el rostro de Jesús y poder testimoniar a los demás nuestro amor y agradecimiento a la Salvación obrada por nuestro Señor Jesucristo.

Suplico a Dios nuestro Salvador, derrame sobre cada uno de ustedes, una bendición especial para vivir sana y santamente la Gran Cuaresma de Pascua y celebrar juntos la Resurrección de Cristo Jesús al tercer día, diciéndonos mutuamente:

Al Masij Kam!
Cristo Resucitó!
Jristos Anesti!


Mons. Ibrahim Salaméh
Exarca Apostólico