viernes, 6 de marzo de 2026

Tercer domingo de Cuaresma: Adoración de la preciosa y vivificante Cruz

En la tradición bizantina, el tercer domingo del gran ayuno de Cuaresma está dedicado a la veneración de la Cruz del Señor. Esta no es la única fecha del año litúrgico en el que se conmemora la Cruz ya que, como en la iglesia romana, es el 14 de septiembre cuando se celebra su exaltación universal. En nuestro calendario también hay otras dos fechas: el 7 de mayo, para conmemorar la aparición de la cruz sobre la ciudad de Jerusalén en 351, y el 1 de agosto, cuando la reliquia de la Santa Cruz fue llevada en procesión por las calles de Constantinopla para proteger a la población de enfermedades; además, no deja de ser venerado los miércoles y viernes de cada semana.


A mitad del camino cuaresmal se nos invita a levantar la mirada hacia la Cruz: esa Cruz que de instrumento de infamia y muerte se ha convertido en símbolo de la fe de los cristianos; esa Cruz que el Señor transformó de madera tosca en llave que abre las puertas del Paraíso, en palanca que desquicia las puertas del infierno, como apoyo para levantar al Adán caído; esa Cruz, que como un árbol fue plantada en esta tierra para que bajo su sombra haya descanso del sufrimiento; esa Cruz que nos recuerda la Pasión del Señor, y que nos presenta su ejemplo, nos anima a seguirlo en la lucha y el sacrificio; esa Cruz que nos recuerda que toda la Cuaresma es un período en el que estamos crucificados con Cristo, y que el camino de la Vida pasa por el sufrimiento, que el Señor mismo conoció, por la infamia que el Señor experimentó en él, por la desnudez, que el Señor no pudo ocultar en él.

Sí, esa Cruz que llevó el Señor, que hoy veneramos y glorificamos junto con su santa resurrección.

Adoramos tu Cruz oh Soberano!!! y glorifiquemos tu santa resurrección.!!!

 

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